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Tenencia de Gobierno de Santa Fe

La Tenencia de Gobierno de Santa Fe fue la jurisdicción territorial puesta bajo el mando del teniente de gobernador de la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz durante el dominio colonial de España en la actual Argentina. Subsistiendo luego de la Revolución de Mayo de 1810 hasta la creación de la Provincia de Santa Fe en 1816. Correspondía al territorio del Cabildo de Santa Fe. El teniente de gobernador reunía el mando político y militar.

Fundación de Santa Fe

Acta de Fundación de Santa Fe.

Por orden de Martín Suárez de Toledo, gobernador de la Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, con sede en Asunción del Paraguay, partiendo de esa ciudad junto con 80 hombres el 14 de abril de 1573, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe el 15 de noviembre de 1573 en su carácter de Capitán y Justicia Mayor en la conquista y población del Paraná y Río de la Plata. El acta de fundación señala que los límites de su jurisdicción eran:

Otrosí: nombro y señalo por Jurisdicción de esta ciudad por la parte del camino del Paraguay hasta el Cabo de los Anegadizos y chicos y por el río abajo camino de Buenos Aires veinticinco leguas más avaxo de Santi Spiritus, y assia la parte de El Tucuman cinquenta leguas á la tierra adentro desde las Barrancas de este Río y de la otra parte del Paraná otras cinquenta.

De acuerdo al acta, los límites originales llegaban por el norte hasta cerca del arroyo del Rey, por el sur hasta el Pago de los Arroyos (al sur del después del arroyo del Medio), al este hasta el río Corriente y al oeste hasta el Pozo Redondo.

Los primeros alcaldes del cabildo fueron Juan de Espinosa y Horduño de Arbillo.

Creación de la Tenencia de Gobierno y dependencia de Asunción

Cuando el adelantado Juan Ortiz de Zárate llegó al Río de la Plata, se halló en dificultades con los charrúas en la isla San Gabriel, desde donde envió cartas a Garay nombrándolo teniente de gobernador con poder sobre todos los españoles que se hallaren en la parte sur de la gobernación. Garay recibió las cartas en enero de 1574 y el 12 de marzo fue reconocido por el Cabildo de Santa Fe como teniente de gobernador.[1] Luego Garay partió en auxilio del adelantado, siendo confirmado por él en el cargo el 7 de mayo de 1574. Posteriormente Garay se hizo cargo del gobierno de toda la gobernación, siendo sucedido en la tenencia de gobierno por:

  • Francisco de Sierra, 1577
  • Simón Jaquez, 1580
  • Gonzalo Martez de Guzmán, 1581

Un acta de Cabildo de Santa Fe con fecha 26 de abril de 1588, precisó los límites de su jurisdicción, señalando que con Corrientes la separaba el remate de los anegadizos grandes; con Santiago del Estero: las Cruces grandes, que es arriba del pantano grande, encima de las tapias de Marchinsacati; con Córdoba: el Pozo redondo, que son los términos que Juan de Garay señaló; y con Buenos Aires: con los querandíes, que están en la mitad del camino de Buenos Aires, que es el riachuelo, que es abajo de la Matanza.[2]

El nuevo adelantado, Juan Torres de Vera y Aragón, designó como teniente de gobernador de Santa Fe a Felipe de Cáceres en 1588, siendo sucedido por:

  • Luis de Abreu y Albornoz, 1594
  • Hernandarias, marzo de 1594
  • Antonio de Acevedo, 1597
  • Manuel de Frías, 1599
  • Tomás de Santuchos, 1603
  • Antón Rodríguez de Cabrera, 1605
  • Pedro Contreras de Guzmán, 1609
  • Antonio de Acevedo, 1610
  • Cosme Angulo, enero de 1615
  • Juan de Garay (hijo), 16 de mayo de 1615
  • Sebastián de Aguilera, 1617
  • Manuel Martín, 1618

Creación de la Gobernación del Río de la Plata y dependencia de Buenos Aires

La Cédula Real del 16 de diciembre de 1617 dividió la región que se había atribuido al gobierno de Pedro de Mendoza, en dos: la Gobernación del Río de la Plata, con las ciudades de Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de Vera de las Corrientes y Concepción de Buena Esperanza; y la Gobernación del Paraguay o del Guayrá, con las de Asunción del Paraguay, Guayrá, Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jerez.

El 17 de mayo de 1618 tomó posesión el primer gobernador basado en Buenos Aires, Diego de Góngora. Desempeñándose como tenientes de gobernador en los años siguientes:

  • Antonio Tomás de Santuchos, 1619
  • Sebastián de Orduña, 1620
  • Gonzalo de Carvajal, 1623
  • Juan de Zamudio, 1625
  • Juan Alonso de León, 1631
  • Rodrigo de Guzmán Coronado, 1635
  • Alonso Fernández Montiel, 1636
  • Juan de Garay (hijo), 1637
  • Bernabé de Garay, 1638
  • Diego de las Casas, 1641
  • Hernando de Tejeda y Mirabal, 1642
  • Gerónimo Luis de Cabrera, 1643
  • Diego de la Vega y Frías, 1643
  • Pedro Gómez Pesoa Desa, 1645
  • Diego Gutiérrez de Umanes, 1648
  • Florián Gil Negrete, 1650

Debido a las inundaciones, se resolvió emplazar la ciudad en su lugar actual. Los primeros traslados de pobladores comenzaron a operarse aisladamente en 1651, pero hubo protestas y apelaciones a la decisión, por lo que, previas las construcciones del caso, la mudanza se concretó recién en 1661, oportunidad en la que se agregó el calificativo de la Vera Cruz al nombre de Santa Fe. Finalmente, la autorización real fue concedida por Real Cédula del 6 de agosto de 1670.

Intendencia de Buenos Aires

Creado el Virreinato del Río de la Plata el 12 de agosto de 1776, Santa Fe dejó de depender del Virreinato del Perú, manteniéndose dentro de la Gobernación del Río de la Plata o Buenos Aires como una tenencia de gobierno.

Con el dictado de la Real Ordenanza de Intendentes, del 28 de enero de 1782, Santa Fe quedó comprendida dentro de la Gobernación Intendencia de Buenos Aires, dependiendo el teniente de gobernador del intendente de Buenos Aires. Hasta el 8 de mayo de 1788 la Real Hacienda estuvo al mando de un superintendente, pero por decisión del rey, a partir de esa fecha el virrey del Río de la Plata pasó a ser el gobernador intendente de la misma. Bajo su dependencia se hallaban en territorio santafesino los pagos de Coronda, Rosario y de los Arroyos, la reducción de San Javier y el fuerte de Rincón. En territorio entrerriano: la Bajada y Nogoyá.

En 1778 el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo decidió que el territorio comprendido entre el río Paraná, el arroyo Nogoyá, el arroyo Raíces, el río Gualeguay, el arroyo Yeruá y el río Uruguay pasara a depender del Cabildo de Buenos Aires. En 1782 fue creada la Comandancia General de los Partidos de Entre Ríos.

Desde la Revolución de Mayo

Después de la Revolución del 25 de mayo de 1810, el régimen de las Gobernaciones Intendencias se mantuvo y Santa Fe continuó dependiendo de Buenos Aires hasta el 26 de abril de 1815 cuando designó su propio gobernador.

El 5 de junio de 1810 llegó a Santa Fe el enviado de la Primera Junta de Buenos Aires, coronel José Espíndola, entregando al teniente de gobernador Prudencio de Gastañaduy la comunicación de la instalación de la Junta tras la Revolución de Mayo, y pidiendo el nombramiento de un diputado. Se fijó la fecha del 9 de junio para celebrar un cabildo abierto para nombrar a éste, pero una disputa entre los partidarios de Juan Francisco Tarragona y de Francisco Candioti lo impidió. El 19 de junio, Mariano Moreno ordenó al teniente de gobernador Gastañaduy que viajara a Buenos Aires, quedando en su lugar provisoriamente el alcalde de primer voto Pedro Tomás de Larrechea y como comandante militar Melchor de Echagüe y Andía. El 10 de agosto de 1810 la Junta nombró como nuevo teniente de gobernador al coronel Manuel Ruiz.

El 22 de septiembre Manuel Belgrano recibió la orden de realizar una Expedición Libertadora al Paraguay, por lo que se le extendió autoridad sobre la jurisdicción de Santa Fe. Incorporó a la expedición el 1 de octubre a la Compañía de Blandengues de Santa Fe, compuesta por 40 soldados y 60 reclutas, y ordenó que se formara una segunda compañía con otros 100 hombres al mando del capitán Agustín Martín Dacosta.[3] El 16 de octubre las fuerzas cruzaron a la Bajada (actual Paraná y entonces dependiente de Santa Fe).

La Primera Junta dispuso el 5 de setiembre de 1810 que los 3 partidos del este de Entre Ríos dependieran de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe, siendo su comandante militar Josef de Urquiza, padre de Justo José de Urquiza, hasta el 4 de octubre de 1810, fecha en que Belgrano le aceptó la renuncia. El 19 de octubre Belgrano nombró como comandante general de los partidos de Entre Ríos a José Miguel Díaz Vélez, hasta entonces alcalde de 1° voto de Concepción del Uruguay, a quien había dejado en Paraná con la misión de formar milicias populares, enviándolo a Concepción del Uruguay.

El 18 de diciembre se reunió el cabildo abierto, que nombró diputado a Tarragona.

El 10 de febrero de 1811 se crearon las juntas provinciales, instalada por Ruiz en Santa Fe el 23 de julio de 1811, Estuvo constituida por: José Ignacio Echagüe y Francisco Alsogaray. El 14 de febrero de 1812 asumió como teniente de gobernador el teniente coronel Juan Antonio Pereira, quien por oden del Primer Triunvirato disolvió la junta provincial.

El 5 de diciembre de 1812 asumió como teniente de gobernador el coronel Antonio Luis Beruti.

El 27 de febrero de 1812 Belgrano estableció las baterías Libertad e Independencia a orillas del río Paraná, en Rosario e hizo jurar ese día por primera vez la bandera nacional a sus soldados.

El 3 de febrero de 1813 en las costas del Convento de San Lorenzo, el general José de San Martín libró su único combate en territorio argentino, que casi le cuesta la vida. En junio de 1813 se hizo cargo de la tenencia de gobierno Luciano Montes de Oca hasta febrero de 1814, cuando le siguió brevemente el coronel Ignacio Álvarez Thomas y el 9 de mayo Eustoquio Díaz Vélez.[4]

En 1813 el comandante de Paraná, Eusebio Hereñú, reconoció a José Gervasio Artigas como Protector de los Pueblos Libres desconociendo la dependencia de Santa Fe y estableciendo de hecho la autonomía de Entre Ríos.

El 10 de septiembre de 1814, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas, dispuso por decreto separar de la Gobernación Intendencia de Buenos Aires, y de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe, a la Provincia de Entre Ríos y a la Provincia de Corrientes, erigiéndolas en Gobernaciones-Intendencias con sus propios titulares y fijando sus jurisdicciones.

Autonomía provincial y fin de la tenencia

El 20 de marzo de 1815 las fuerzas artiguistas comandadas por Manuel Francisco Artigas, Eusebio Hereñú y la flotilla fluvial de Luis Lanché desembarcaron en Santa Fe; tres días después, Díaz Vélez abandonó la ciudad.

El 2 de abril — mientras el gobierno central de Carlos María de Alvear caía por la rebelión de Álvarez Thomas (a la sazón al mando de un ejército enviado hacia Santa Fe para combatir a José Gervasio Artigas) — el jefe de la milicia local, Francisco Candioti, se hizo cargo pacíficamente del gobierno por nombramiento del cabildo, iniciando así la era de Santa Fe como provincia autónoma. El 26 de abril de 1815, la elección de Candioti fue ratificada por una elección popular. Esta etapa fue corta, ya que Candioti estaba enfermo y el 25 de junio lo suplantó interinamente Pedro Tomás de Larrechea, falleciendo Candioti el 27 de agosto.

Durante el interinato de Larrechea llegó desde Buenos Aires a Santa Fe al frente de un Ejército de Observación de 3.000 hombres el general Juan José Viamonte, quien influyó para que el 2 de setiembre de 1815 el Cabildo santafesino restableciera la dependencia del gobierno de Buenos Aires, nombrando a Francisco Tarragona como teniente de gobernador.

Sin embargo, luego de la sublevación de Añapiré del 2 de marzo de 1816, los caudillos Mariano Vera y Estanislao López pusieron sitio a la ciudad, capitulando Viamonte el 21 de marzo. Depusieron al teniente de gobernador y proclamaron la soberanía de la provincia y su ingreso a la Liga de los Pueblos Libres, de Artigas. El 9 de abril de 1816 fue firmado el Pacto de Santo Tomé, entre las fuerzas artiguistas y el general Eustoquio Díaz Vélez. El 10 de mayo de 1816, Vera fue elegido gobernador y designó a López como comandante de armas.

El 28 de mayo de 1816 se firmó un tratado entre representantes de Buenos Aires y de Santa Fe por el que se acordó que Buenos Aires reconocería la autonomía de Santa Fe, fijando el límite entre ambas en el arroyo del Medio:

Artículo 1°. Se reconocerá por Buenos Aires, libre e independiente a la provincia de Santa Fe, hasta el resultado de la Constitución que debe dar el Soberano Congreso. Su territorio queda demarcado en el Arroyo del Medio: le serán dependientes los fuertes de la Esquina y Melincué, y el de Mercedes si se justifica haver sido de esta jurisdiccion (...)

Referencias

  1. Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, 1573-1853, Volumen 1. pp. 162. Autor: Manuel María Cervera. Editor: La Unión de Ramón Ibáñey, 1908
  2. Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, 1573-1853. Autor: Manuel María Cervera. Publicado por "La Unión de Ramón Ibáñey, 1908. pág. 135
  3. Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, 1573-1853. Pág. 280. Escrito por Manuel María Cervera. Publicado por La Unión de Ramón Ibáñey, 1907
  4. Siglo XIX – Santa Fe, luchas por la autonomía y el federalismo.
 
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Foto del original del

Acta de Fundación

de la ciudad de Santa Fe - 1573

Archivo General de la Provincia de Santa Fe

Acta de Fundación de Santa Fe la Vieja


En el último cuarto del siglo XVI los conquistadores españoles concentrados en el Paraguay decidieron aplicar una nueva estrategia geopolítica de apertura y comunicaciones representada por la expresión de "abrir puertas a la tierra". Uno de los primeros pasos fue el de fundar una ciudad que sirviera de escala en el trayecto fluvial hacia el Río de la Plata y los caminos que comunicaban tierra adentro con el Tucumán, Chile, el Alto Perú y el Perú.
Con ese fin, Garay reunió nueve españoles y más de setenta mestizos, que partieron de Asunción el 14 de abril de 1573 con un bergantín y seis canoas hendidas a maneras de barcas y algunas canoas sencillas, cincuenta caballos y las algunas municiones.
Se eligió un sitio a orillas de un brazo del Paraná denominado río de los Quiloazas -actualmente San Javier-, a menos de un kilómetro hacia el sur del actual pueblo de Cayastá.
En ese lugar se realizó la ceremonia de fundación de la ciudad de Santa Fe el 15 de noviembre de 1573. El acta ha sobrevivido en una copia autenticada por el propio Juan de Garay en 1583, que se conserva en el Archivo General de Indias de Sevilla (aquí se puede hacer el enlace con el texto del Acta).

 

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Reconstrucción hipotética de

Santa Fe la Vieja

Luis María Calvo, 1999


La ciudad y sus pobladores
Santa Fe fue una ciudad planificada desde su inicio. El acta fundacional hace referencia explícita a una traza o plano de la ciudad que sirvió de padrón para la adjudicación de los solares. Sin embargo, el plano trazado por Garay se perdió durante la época colonial y con él aparentemente toda documentación gráfica de la distribución física de la ciudad. Debieron transcurrir cerca de tres siglos para que la evidencia arqueológica de las Ruinas de Santa Fe la Vieja la identificaran como la primera ciudad planificada del Río de la Plata.
Garay repartió personalmente los solares y determinó la distribución de chacras y de suertes de estancias. El plano de la ciudad siguió el trazado de cuadrícula introducido en América por la praxis conquistadora y fundacional española. Es probable que para dar traza a Santa Fe, Garay se guiara por los ejemplos prácticos de otras ciudades ya fundadas como Lima (1535). El reparto de cada solar, equivalente a la cuarta parte de una cuadra o manzana dividida en cruz, fue hecho con verdadero sentido económico y estratégico.
Pocos son los índices demográficos que se tienen de la vieja ciudad, comenzando por los nueve españoles y más de setenta mestizos paraguayos que acompañaron a Garay en 1573. El primer dato censal corresponde a 1622 cuando el Gobernador Diego de Góngora empadrona 126 vecinos, o sea, alrededor de 900 habitantes. Para mediados de aquel siglo, el número de habitantes puede estimarse entre 1.500 y 2.000.
Los pobladores conformaron una sociedad de gran diversidad étnica y cultural, compuesta de españoles europeos, criollos, mestizos, aborígenes locales y procedentes del área paraguaya (guaraníes) y africanos incorporados como esclavos. Cada uno de estos grupos aportó rasgos de su propia cultura y orígenes en la configuración de la sociedad santafesina.

La mudanza de la ciudad
La elección del sitio para fundar la ciudad había sido objeto de especial cuidado por parte de Garay. La costa occidental del Paraná garantizaba abundante caza y pesca; en un documento de 1576 se declara que Santa Fe está ubicada y edificada en lugar muy bueno, sano y fértil, añadiéndose que en torno de ella en el río hay grandes pesquerías y cazas. El emplazamiento se destacaba además por la elevación del terreno, propia del albardón costero.
Sin embargo, a mediados del siglo XVII se pusieron en evidencia algunas desventajas. La presión de aborígenes sobre la frontera, la interrupción de los caminos en tiempos de creciente y la erosión de la barranca provocada por el río, motivaron que el Cabildo decidiera el traslado de la ciudad a otro lugar que asegurara su futuro.
El 21 de abril de 1649, el procurador de la ciudad presentó al Cabildo una petición planteando el problema. Al año siguiente el Visitador General Andrés Garavito de León autorizó el traslado y el 5 de octubre del mismo año el Cabildo resolvió su ejecución.
El traslado de la ciudad requería previa autorización real, aprobación que no se produjo sino hasta después de efectuado el traslado. Una Real Cédula de la Reina Gobernadora fechada en Madrid el 6 de mayo de 1670 dio por bien hecha y confirmada la mudanza.

Cayastá y el siglo XIX
Luego del traslado de Santa Fe, en 1698 las tierras que habían sido del ejido y la traza fundacional fueron otorgadas por merced del Cabildo a Antonio Márquez Montiel. Cien años más tarde, en 1784, a las inmediaciones del lugar se trasladó la reducción de Concepción de Cayastá. Aunque la reducción desapareció en la década de 1820, el topónimo perduró desde entonces en ese lugar.
En 1867 el gobierno de la Provincia firmó un contrato de colonización con el conde Tessières de Bois Bertrand y dispuso la fundación de un pueblo en las cercanías del lugar denominado El Pueblo Viejo. El sitio de la vieja Santa Fe fue adjudicado como chacras de colonos y el pueblo de Cayastá se trazó un kilómetro al norte.
En 1923, en una loma que estaba junto al río San Javier y que se había formado por el derrumbe de las construcciones de Santa Fe la Vieja, el gobernador Enrique Mosca hizo levantar un monolito y colocó una placa en homenaje a Juan de Garay y demás fundadores. En 1939 otro gobernador, Manuel María de Iriondo, rindió un homenaje similar con una nueva placa.
En 1942 el sitio fue declarado Lugar Histórico Nacional, carácter que se ampliaría a la categoría de Monumento Histórico Nacional luego del descubrimiento de las ruinas por Agustín Zapata Gollán.

Siglo XX y Zapata Gollán


"Siembra"
A. Zapata Gollán - Xilografía - 1960

En 1949 Agustín Zapata Gollán, director del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales, inició las excavaciones que pusieron a la luz los vestigios de Santa Fe la Vieja. Los primeros trabajos se realizaron donde el gobernador Mosca había rendido homenaje al fundador Juan de Garay, justamente en el lugar de la iglesia y el claustro de San Francisco.
Con anterioridad Zapata Gollán había realizado algunos sondeos en la zona que los vecinos del lugar conocían con el nombre de Santa Fe viejo. En esas ocasiones los pobladores le relataban que sus antepasados habían alcanzado a ver restos de muros, que atribuían a la primitiva Santa Fe y donde ellos mismos -dice Zapata Gollán- al arar la tierra o en los derrumbes periódicos de la barranca provocados por las crecientes del Paraná, recogían tejas, algunas monedas, medallas y otros objetos que por su naturaleza, pertenecían a una antigua población española.
El 28 de agosto de 1949 Raúl A. Molina, miembro de la Academia Nacional de la Historia, junto con Monseñor Nicolás Fasolino, Presidente de la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe y otros miembros de la misma, visitó las excavaciones y pudieron verificar que los vestigios correspondían a Santa Fe la Vieja.
Las excavaciones de Zapata Gollán continuaron durante varios años hasta poner al descubierto las ruinas de tres iglesias (San Francisco, Santo Domingo y La Merced), el Cabildo y un gran número de viviendas principales, además de innumerables testimonios de la vida cotidiana de los pobladores del siglo XVII y los restos humanos de los fieles que, de acuerdo a las prácticas funerarias de la época, habían sido sepultados en los recintos de las iglesias.
La Sociedad Argentina de Antropología y la Academia Nacional de la Historia produjeron sendos dictámenes en 1951 y 1952, reconociendo la autenticidad de las ruinas de Santa Fe la Vieja.
En 1957 la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos declaró al sitio, que ya era Lugar Histórico desde 1942, Monumento Histórico Nacional.

Declaratoria de Monumento Histórico Nacional
Por el decreto 112.765/42 el sitio fue declarado Lugar Histórico Nacional.
Luego de la exhumación de las ruinas de la primitiva ciudad por Agustín Zapata Gollán, director del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales, esta declaración fue ampliada en virtud del decreto del 25-III-1957 a la categoría de Monumento Histórico Nacional.
Entre los considerandos de la ampliación de la declaratoria se tuvo en cuenta que los estudios realizados por Zapata Gollán habían permitido descubrir nuevos y numerosos testimonios de la ciudad fundacional: los templos de San Francisco, Santo Domingo y La Merced, el Cabildo y varias viviendas de los primeros pobladores. También se consideró que en el recinto del templo franciscano se habían hallado los restos de la hija del fundador y de su esposo el gobernador Hernandarias de Saavedra. La fundamentación tuvo igualmente en cuenta que la Academia Nacional de la Historia había dictaminado dos veces por el voto unánime de sus miembros, que las ruinas descubiertas correspondían a la primera ciudad de Santa Fe.

http://www.santafelavieja.ceride.gov.ar

 
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Acta de la fundación de Santa Fe

Yo, Juan de Garay, capitán y justicia Mayor en esta conquista y población del Paraná y Río de la Plata. Digo que en el nombre de la Santísima Trinidad y de la Virgen Santa María y de la universidad de todos los Santos y en nombre de la Real Majestad del rey Don Felipe nuestro señor y del muy ilustre Señor Juan Ortiz de Zárate, Gobernador, Capitán General y Alguacil Mayor de todas las provincias del dicho Río de la Plata, por virtud de los poderes que para ello tengo de Martín Suárez de Toledo Teniente de Gobernador que al presente reside en la ciudad de la Asunción. Digo que en el dicho nombre y forma que dicho tengo, fundo y asiento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes v cosas que conviene para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles, como su Majestad lo manda y asiéntola y puéblola con aditamento que a todas las veces que pareciere o se hallare otro asiento más conveniente y provechoso para la perpetuidad, lo pueda hacer de acuerdo y parecer del Cabildo y Justicia que en esta ciudad hubiere, como pareciere que al servicio de Dios y de su Majestad convenga; y porque su Majestad manda a los Gobernadores y Capitanes que así poblaren y fundaren nuevos pueblos y ciudades, les da poder y comisión para que puedan nombrar en su real nombre, Alcaldes y Regidores y para que tengan en justicia y buen gobierno y policía las tales ciudades o pueblos, así yo, en nombre de su Majestad y de dicho Señor Gobernador, nombro y señalo por alcalde a Juan Espinosa y a Ortuño de Arbildo y por Regidores a Benito de Morales Hernando de Salas y a Mateo Gil y a Domingo Ramirez y a Lázaro Beñalvo y a Juan Santa Cruz y así, en nombre de su Majestad v de dicho Señor Gobernador, les doy poder y facultad para que usen y ejerzan los dichos oficios de Alcalde v Regidores en aquellas casas y cosas convenientes a ellos tocantes, conforme a las ordenanzas que su Majestad tiene hecha para las ciudades y pueblos de las Indias, para que usen así de Alcaldes Ordinarios como de la Hermandad en todos los negocios a ellos tocantes y no es tanta que su Majestad, por sus reales provisiones manda que sean cada año elegidos y así, cumpliendo sus reales mandamientos, por tales los nombro y señalo, pero pareciéndome que la elección que se ha de acostumbrar a nacer sea un día señalado, como es uso y costumbre en todas las ciudades y los reinos de su Majestad, digo que les doy poder y facultad, en nombre de su Majestad, para que ejerzan y usen los dichos oficios y cargos desde el día de la fecha de ésta, hasta el día y año nuevo que vendrá que es el principio del año que vendrá de mil quinientos setenta y cuatro, y así mando por ordenanza que aquel día antes de misa, todos los años, tengan de costumbre juntarse en su cabildo los Alcaldes y Regidores con el escribano del Cabildo v hacer su nombramiento y elección, como Dios mejor les diere entender y en la manera y forma que se acostumbra en todos los reinos del Perú. Otro sí, mando a los Alcaldes y Regidores vayan conmigo y en el conmedio de la plaza de esta ciudad me ayuden a alzar y enarbolar un palo para Rollo para allí, en nombre de S. M. y del Señor Gobernador Juan Ortiz de Zárate, se pueda ejecutar la justicia en los delincuentes, conforme a las leyes y ordenanzas reales."

"Otro sí, nombro y señalo por jurisdicción de esta ciudad: por la parte del camino del Paraguay y hasta el cabo de los anegadizos chicos y por el río bajo, camino de Buenos Aires, veinticinco leguas más abajo de Sancti Spiritus, y hacia las partes del Tucumán, cincuenta leguas a la tierra dentro desde las barrancas de este río y de la otra parte del Paraná, otras cincuentas."

"Otro sí, mando que el asiento y repartimiento de los solares, casas de los vecinos de esta ciudad, se edifiquen y asiente y se guarden conforme una traza que tengo señalada en un pergamino que es hecho en este asiento ciudad de Santa Fe, hoy domingo, a quince de noviembre de 1573 año."

"Otro sí, en la traza de esta ciudad tengo señalados dos solares para la Iglesia Mayor, la cual nombro LA VOCACION DE TODOS LOS SANTOS Testigos que a todo lo susodicho fueron presentes: Francisco de Sierra, maese de campo de esta conquista y Antonio Tomás y Hernán Sánchez. Hecha día, mes y año dicho. Juan de Garay, por mando del Señor capitán, Pedro de Espinosa escribano nombrado por la justicia. Por testigo: Francisco de Sierra, por testigo: Antonio Tomás, por testigo: Hernán Sánchez."

 
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  • IIntroducción
  • Capítulo I : Causas de la inmigración
  • Capítulo II : Principales grupos étnicos
  • Capítulo III : Transformación social
  • Capítulo IV : El desarrollo económico
  • Capitulo V : Consecuencias de la inmigración europea
  • Conclusión
  • Bibliografía
  • Estadísticas

 

Introducción

A partir de la segunda mitad del siglo pasado Argentina estaba en la etapa de organización y consolidación como estado, y su clase dirigente decidió que había que insertarse en el mercado europeo, cuyas necesidades eran esencialmente que se los proveyera de materias primas, como la lana, carne, cereales, etc. Para llevar a cabo éste objetivo era indispensable cambiar la estructura económica Argentina, y nada mejor para ello que tomar como ejemplo a Estados Unidos.

El plan consistía en poblar el campo para poder desarrollar la industria agricola-ganadera.

Fue así que a partir de 1856 comenzaron a llegar a nuestro país miles de europeos que salieron de su tierra en busca de una vida mejor; no fueron precisamente anglosajones como querían nuestros gobernantes, pero sí esencialmente españoles e italianos quienes transformaron la sociedad tradicional con nuevas pautas culturales.

La mayoría de estos se hacinaron en las grandes ciudades y no en el campo, ya que los grandes latifundistas no permitieron la distribución de las tierras.

Capitulo I

CAUSAS

  • La constitución de 1853 acordó derechos a todos los habitantes, sin distinción de nacionalidades, y fomento la inmigración.
  • Necesidad de integrarse al Mercado Europeo.
  • Situación inversa con respecto a las necesidades Argentinas y Europeas. Argentina necesitaba mano de obra, como consecuencia del proyecto de expansión del sector agropecuario; y Europa liberaba mano de obra, como consecuencia de la tecnificacion del agro y la Segunda Revolución Industrial.
  • Se contaba con una zona muy apta para la explotación agropecuaria: La Pampa Húmeda, cuya explotación requería mano de obra y capitales, escasos en nuestro país.
  • La política de la generación de los '80 de transformar el país a la imagen Norteamericana, por la política industrial del anglosajón, y Europea, por sus ciudades modernas y bien estructuradas.

Capitulo II

PRINCIPALES GRUPOS ETNICOS

Italianos:

Estos conformaron el grupo más numeroso. Por su número, sus industrias, sus comercios, sus capitales y sus profesionales; éstos ocupaban un lugar prominente en la vida económica y social de la ciudad de Buenos Aires. También era muy importante este grupo en Santa Fe y Rosario.

Hasta 1894 vinieron fundamentalmente del norte de Italia y luego en su mayoría del sur.

Españoles:

Siguen en importancia a los italianos, este grupo lega más tardíamente pero es muy numeroso. En vísperas de la guerra, los españoles tienen ingresos superiores a los italianos. Vinieron fundamentalmente de Galicia, Asturias, El País Vasco, Cataluña y Castilla.

Ingleses, franceses, alemanes o suizos:

Numéricamente, la más débil, pero desempeñó un importante papel económico. Tuvieron generalmente calificación profesional, cierto grado de instrucción, y medios capitales que invirtieron en el campo y la industria.

Rusos, sirios, libaneses y armenios:

Se distinguen de los otros grupos por su ingreso tardío y por las diferencias de lenguas (árabe, ruso) y de religión (judía, musulmana, ortodoxa) y sus costumbres.

Capitulo III

TRANSFORMACION SOCIAL

Sociedad

Aristocracia:

Integrada por propietario de latifundios dedicados a la ganadería, sólo representaban el 1% de la población. Generalmente unidos por lazos de parentesco con familias patricias de provincia, de ésta clase surgieron los hombres que gobernaron el país durante largos años. A pesar de su inclinación a lo europeo, no vieron con agrado el gran aluvión de inmigrantes toscos y laboriosos.

Clase media: Se podían distinguir dos subdivisiones:

Media alta: Integradas por comerciantes y profesionales de grandes recursos económicos. Representaban el 8% del total de la población. En esta figuraba el rudo estanciero criollo que se había enriquecido de repente debido a la rápida valorización de las tierras y a la especulación.

Media baja: Tenían menor alcance financiero. Representaban el 24% de la

población.

Clase Inferior: Eran la mayoría, pues había recibido el grueso del aporte inmigratorio. Estos se hacinaban en las antiguas mansiones coloniales de Barrio Sur, que ya ruinosas se transformaron en "conventillos".

Capitulo IV

EL DESARROLLO ECONOMICO

A partir de 1880 se inicia una etapa de expansión económica en la Argentina, que se prolonga hasta la 1ra. Guerra Mundial, con excepción de la crisis de 1885 - 1890. La expansión se debió fundamentalmente al desarrollo económico ganadero, ya que Argentina era proveedora esencial de materias primas para Europa, particularmente de Gran Bretaña, quién invertía en nuestro país capitales, como por ejemplo, en 1880 la inversión fue de 25 millones de libras esterlinas, y en 1885 45 millones. Estos capitales se utilizaron para pagar deudas contraídas con empréstitos anteriores, la extensión de vías ferroviarias y la creación de bancos.

El ferrocarril y la mano de obra de la inmigración aumentaron la superficie cultivada en Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires. Así aumentó la producción y posterior exportación de trigo, maíz y lino.

El surgimiento de los frigoríficos organizados con capitales británicos creó una industria que llegó a ocupar el primer puesto en el año 1910.

Capitulo V

CONSECUENCIAS DE LA INMIGRACION EUROPEA

El aporte inmigratorio tuvo algunas consecuencias directas e indirectas en la

conformación de la Argentina actual. Algunas de las más importantes y

visibles son:

  • La inmigración europea contribuyó a un aumento de la raza blanca argentina.
  • Contribuyeron al proceso de rápida urbanización de la población, y aportaron mano de obra para el desarrollo industrial, potenciado fuertemente luego de la crisis económica de 1930.
  • Los extranjeros, sin proponérselo, produjeron cambios en el lenguaje y las costumbres de los argentinos.
  • La inmigración ayudo al crecimiento en gran escala de la población.
  • La propagación del socialismo y el anarquismo, por los inmigrantes llegados con formaciones políticas, y la creación de sindicatos.
  • Lo anterior llevó a una política anti-inmigratoria generando leyes represivas como la "Ley de residencia" de 1902, y la "Ley de defensa social" de 1910.
  • La sobrepoblación de las zonas urbanas llevó a la desocupación con sus posteriores huelgas.
  • La creación de "conventillos", que eran grandes mansiones coloniales en ruinas, en las cuales se amontonaban los que no tenían dónde vivir.

Conclusión

La inmigración cambió profundamente la historia argentina, puesto que por la organización que tenían los dirigentes y latifundistas no tuvieron ningún problema social grave, vivían en un "paraíso"; pero de repente, con la llegada de los inmigrantes, para realizar un plan de explotación de ellos en el campo, las cosas no salieron como lo esperaban, y los inmigrantes se adueñaron de las zonas urbanas como Buenos Aires, y produjeron desocupación, que con las formaciones políticas que éstos inmigrantes tenían (socialistas y anarquistas), crearon sindicatos, boletines del trabajador, entorpeciendo la "vida fácil" de los latifundistas, los cuales, ante éstos problemas crean leyes de represión.

Tampoco se cumplió el objetivo de que inmigraran anglosajones a nuestro país, sino que vinieron en mayor medida españoles e italianos, de pocos recursos económicos y que eran toscos para los trabajos.

De todas maneras, estos inmigrantes contribuyeron al progreso del país y a llegar a ser "El país europeo de latinoamerica".

Con la inmigración se da por finalizada la llamada "Era criolla" argentina para ingresar en la Argentina moderna.

Bibliografía Consultada

Historia 3 - Editorial Santillana.

Historia 3 - José Cosmelli - Editorial Troquel.

Educación Cívica 3 - Pasel/Asborno - Aique Grupo Editor.

Educación Cívica 3 - Editorial Santillana.

 

CARRERA DE PREGRADO

Tecnicatura Superior en Tecnologías de Información

La Tecnicatura Superior en Tecnologías de Información (TSTI) propone la formación de un técnico con un enfoque pragmático, que permita afrontar de manera independiente los proyectos pequeños y cotidianos, a la vez que pueda asistir a los técnicos y profesionales de grado en los proyectos de mayor envergadura, con lo cual se consolida en el mercado educativo argentino como una oferta de alto nivel y amplia salida laboral.

El sistema que adopta la Facultad Regional Santa Fe de la U.T.N. utiliza una conjunción de medios tecnológicos y estrategias utilizadas para brindar al alumno la posibilidad de realizar una carrera universitaria, a distancia, garantizando la excelencia académica y contención de los alumnos. Es importante destacar que en nuestra propuesta hemos considerado muy especialmente el hecho de que el alumno no se sienta solo y aislado, sino que tenga la posibilidad de interactuar con sus docentes y otros alumnos a través del Sistema de Gestión Académica mediante el uso de los foros específicos por materia y el sistema de mensajería propio.


Tecnicatura Superior en Mecatrónica

Se pretende, mediante la implementación de esta Tecnicatura en Mecatrónica, lograr un egresado con una formación rigurosamente tecnológica, que combina los conocimientos de las Ciencias Básicas con los correspondientes a Electrónica, Mecánica, Electrotecnia e Informática, definiendo de esta manera, los siguientes rasgos de su perfil profesional:

Una formación que le permitirá integrar grupos de trabajo en el área de la producción, control y operación de equipos y máquinas. Herramientas con orientación en el área metal mecánica. Tendrá los conocimientos necesarios para participar de actividades dé mantenimiento de plantas industriales. Podrá planificar y programar las mismas. Podrá ocupar posiciones en los mandos intermedios de las industrias, coordinando equipos de trabajo de nivel operativo.

Integrará equipos multidisciplinarios para implementar, actualizar y mantener equipos y sistemas. Intervendrá en la implementación y seguimiento de sistemas de calidad, en el control así como también en el aseguramiento de la misma. Podrá llevar a cabo montajes de sistemas mecánicos, electrónicos, neumáticos, hidráulicos y combinaciones de los mismos. Podrá programar y operar sistemas de control secuencial para controladores lógicos programables (PLC).

Podrá programar y operar máquinas de control numérico computarizado (CNC). Utilizará recursos informáticos como herramienta de trabajo en su especialidad.

Carreras de Ingeniería

Carreras de grado que otorgan el título de Ingeniero, habilitante para el ejercicio profesional en todo el territorio nacional de acuerdo a la especialidad elegida.

En esta facultad se dictan las siguientes carreras de Ingeniería:

Ingeniería Civil

Ingeniería Eléctrica

Ingeniería Industrial

con un plan adecuado a partir del ciclo lectivo 2007 según Ord. CSU Nº 1114/06 de acuerdo con los requerimientos solicitados por CONEAU.

Duración: 5 años

Ingeniería Mecánica.


Duración: 5 años

Ingeniería en Sistemas de Información con Título Intermedio Analista Universitario de Sistemas.


Duración: 5 años

Carreras de Posgrado


La formación de posgrado es estratégica para el desarrollo de la Universidad Tecnológica Nacional, UTN, ya que posee una alta significación e impacto en los planos institucional y académico, en la formación y promoción de docentes e investigadores del más alto nivel y el fortalecimiento de las actividades de investigación y desarrollo articuladas con las necesidades del medio socio-productivo (industrial empresarial). De esta forma se contribuye a consolidar la trayectoria de la UTN en la Formación de Ingenieros, ya que más del 50% de los ingenieros que se forman en el país egresan de esta Casa de Estudios.

El programa de formación de posgrado se organiza según niveles crecientes de profundización académica, en cursos de actualización, carreras de especialización, maestrías y doctorado.
Doctorado en Ingeniería

El Doctorado en Ingeniería de la UTN tiene por objeto la obtención de aportes originales en un área de conocimiento en un marco de nivel de excelencia académica.

Se propone la formación de recursos humanos del más alto nivel científico-tecnológico para la investigación y la docencia universitaria de grado y de posgrado, que tengan competencias para ejecutar, elaborar, planificar y dirigir trabajos de investigación original en las áreas elegidas y en temas de interés de instituciones, las empresas o la sociedad en su conjunto, con alto grado de eficiencia y eficacia en las propuestas.

El Doctorado en Ingeniería de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Santa Fe tiene implementada y en vigencia la Mención en Ingeniería en Sistemas de Información (Cat. Bn, Res. CONEAU: 528/04). Ha contado también con la Mención en Ingeniería Civil.

http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/doctorado

Maestrías y Especializaciones


Las carreras de maestría tienen por objeto proporcionar una formación superior en una disciplina o área interdisciplinaria, profundizando la formación en el desarrollo teórico, tecnológico, profesional, para la investigación y el estado del conocimiento correspondiente.

Las carreras de Especialización tienen como objeto profundizar en el dominio de un tema o área determinada dentro de una profesión o de un campo de aplicación de varias profesiones.


En la UTN Facultad Regional Santa Fe se dictan las siguientes carreras:


-        Especialización y Maestría en Ingeniería Ambiental (Acreditada por resolución de la CONEAU 265/04).
http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/emia

-        Especialización y Maestría en Ingeniería en Sistemas de Información (Acreditada por Resolución de la CONEAU Nº242/04 y Categoria BN por resolución de la CONEAU Nº 602/04).
http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/emisi

-        Especialización y Maestría en Ingeniería en Calidad (Acreditada por resolución de la CONEAU 224/06).
http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/emic

-        Especialización en Higiene y Seguridad en el Trabajo (Proyecto acreditado por resolución de la CONEAU 211/04).
http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/higiene

-        Especialización en Transporte.
http://posgrado.frsf.utn.edu.ar/transporte


Todas las carreras de Postgrado de la Facultad Regional Santa Fe tienen relación directa y transversal con las cinco carreras de grado de Ingeniería que se dictan en la UTN FRSF: Civil, Mecánica, Sistemas, Industrial y Eléctrica y las carreras de postgrado en Sistemas de Información, Calidad, Ambiental, Higiene y Seguridad en el trabajo y Transporte es importante porque permite relacionar las funciones de Investigación y Docencia aprovechando los recursos humanos y materiales de los grupos de Investigación y Laboratorios de la Facultad Regional Santa Fe e Institutos de doble dependencia (CONICET UTN) como el caso del INGAR.


Esta particularidad es importante porque permite una actualización profesional en las carreras de Especialización y una profundización mediante la investigación teórica y tecnológica en las distintas áreas, con las carreras de Maestría y con aportes originales en el Doctorado. De esta manera desde la Educación de Postgrado se pueden atender de un modo integral las necesidades de la sociedad y actualizar permanentemente las funciones de docencia investigación y extensión propias de la Universidad.

En esa dirección la UTN Facultad Regional Santa Fe pone sus esfuerzos para sostener y superar la formación académica de cuarto nivel con infraestructura y recursos.


INFORMES DE CADA CARRERA: http://posgrado.frsf.utn.edu.ar
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En el año 1987, el Santo Padre Juan Pablo II señalaba a los Obispos de la región de Lombardia que "la Iglesia nuestra verdaderamente en la Parroquia la maternidad dirigida a todos, sin criterios exclusivos de élite".

Tal apreciación del Sumo Pontífice refleja no solo el fruto de una reflexión teológico-pastoral sino también su propia experiencia personal, tal como se desprende de sus palabras en el templo parroquial de Wadowice (Polonia) el 7 de junio de 1978:

"Llego hoy con gran emoción a la ciudad en que nací, a la parroquia en que fuí bautizado y acogido para formar parte de la comunidad eclesial, al ambiente al que estuve vinculado durante dieciocho años de mi vida: desde el nacimiento hasta el examen de madurez"

Y agregaba luego:

"Cuando dirijo mi pensamiento atrás a mirar el largo camino de mi vida, considero como el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la fuente bautismal de la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio de 1920, me fué concedida la gracia de convertirme en hijo de Dios, junto con la fe en mi redentor"

Estas palabras de Su Santidad, a la vez que resaltan la importancia de la comunidad local, trascienden todo "parroquialismo" y la insertan en el marco eclesial mas amplio en el cual encuentra su origen y sentido.

Por esta razón es necesario que la historia de la Parroquia, que con acierto ha sido llamada iglesia que se encuentra entre las casas de los hombres sea entendida en relación con la Iglesia particular o diocesana, ya que por Ella viene a la existencia.

No está demás recordar, como bien enseña la Apostolicam Actuositatem, la centralidad de la Diócesis, de la que la Parroquia es como célula (Cfr. Nro 10) ya que es a partir de esta autoconciencia eclesial, que nosotros elaboramos este trabajo.

Precisamente abordamos la erección de esta parroquia y su primer decenio de vida en el marco de la creación del Obispado de Santa Fe y la acción pastoral de su primer Obispo, Mons. Juan A. Boneo, analizando los distintos elementos que constituyen esta institución eclesiástica y la historia que precede dicha erección en la cual la región pertenecía al Obispado del Litoral.

LA NUEVA DIÓCESIS DE SANTA FE Y SU ORGANIZACIÓN PASTORAL

Tras una larga década de espera, el 15 de febrero de 1897, el Santo Padre León XIII procedía a la creación del Obispado de Santa Fe a través de la Bula "In Petri Cathedra" y le daba como jurisdicción la provincia de Santa Fe y los entonces territorios nacionales de Chaco y Formosa.

Al fallecer Mons. José María Gelabert y Crespo a quién se había nombrado Administrador Apostólico hasta tanto la Sede Apostólica lo designara Obispo de esta nueva Diócesis, es nombrado en su lugar Mons. Gregorio Romero, Cura Rector de la Parroquia del Carmen de la ciudad de Santa Fe.

Mons. Romero se abocó de inmediato a organizar la nueva jurisdicción eclesiástica, para lo cual con fecha 28 de enero de 1898 se dirige al Clero la Circular Nro 1, donde tras comunicarse la organización de la Curia, se los interroga acerca del tiempo que está ejerciendo el ministerio en sus respectivos lugares, las condiciones canónicas en que se encuentran las iglesias bajo sus cuidados, las funciones religiosas que allí se celebran, los, límites que les ha fijado la Curia Paranaense y en el caso de ser Capellanías, a que Parroquias pertenecían1.

En aquellos momentos, la Capellanía de San Justo se encontraba vacante y provisoriamente la atendían el Pbro Antonio Milessi desde la vecina colonia Angeloni2.

Lamentablemente, la respuesta correspondiente a estas dos colonias no han sido posibles de localizar, por lo cual nos vemos privados de conocer mayores datos sobre la vida religiosa en estos lugares en las postrimerías del siglo pasado3.

Entre las decisiones que toma Mons. Romero en relación con la atención pastoral de la zona es la de retirar al Pbro Milessi de Angeloni y San Justo y enviar a residir en esta última colonia al Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien ya con fecha 23 de abril realiza su primer bautismo en el lugar4.

Llegado Mons. Juan Agustín Boneo el 30 de abril de 1898 como primer Obispo residencial de Santa Fe, acomete la constitución de una nueva Curia eclesiástica, gestiona la dotación correspondiente para el Seminario al Gobierno Nacional y comienza a pergeñar la organización definitiva de la estructura parroquial.

A la par que comienza con las Visitas Pastorales a su extensa Diócesis para palpar de cerca la situación de las poblaciones santafesinas.

Mons. Boneo sostiene una reunión con el Ministro de Gobierno de la Provincia Dn Josué Gollán para tratar el tema de la organización de las Parroquias y con fecha 28 de noviembre le comunica "... la forma en que ha creído conveniente proceder, consultando de la mejor manera el bien espiritual de los fieles y las mayores facilidades de acudir a sus respectivos Párrocos en los asuntos propios del sagrado ministerio"5.

El 3 de diciembre de 1898, "... después de maduro examen y deliberación y oído el parecer y consejo de varones eclesiásticos ..." el Prelado procede a dividir el dilatado territorio a su cargo en 46 Parroquias, 44 de las cuales pertenecen a Santa Fe, una al Chaco y otra a Formosa6.

La mayoría de estas nuevas circunscripciones pastorales se encontraban en la zona de colonias y tenían como base las Capellanías erigidas durante el Episcopado de Mons. José María Gelabert y Crespo, cuando la región dependía del Obispado del Litoral7.

Entre las nuevas Parroquias se encontraba la de San Justo, a la que se le daba unos límites mayores que los de la Capellanía, ya que abarcaba todo el Departamento de ese nombre incluyendo las Capellanías de San Martín Norte y Videla.

Al respecto, señala el Decreto de Erección:

"Parroquia de San Justo

Los límites de esta Parroquia son los límites del departamento San Justo.

Pertenece a esta Parroquia las colonias Angeloni, Cayastacito, Escalada, Ester, Ramayón, San Martín Norte con capellán, Sol de Mayo, Velázquez y Videla con capellán"8

No deja de llamar la atención, y así lo hará notar años después el Pbro Ramón Cervilla, que a diferencia de lo que sucede con otras Parroquias no se consigna él o la titular de la Iglesia9.

Pocos días después, el 19 de diciembre, el Obispo nombraba a los Curas Párrocos de las nuevas jurisdicciones que como tales comenzarían a funcionar el 1ro de enero de 1899, recayendo la designación en el caso de San Justo en el Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien como ya señalamos atendía la colonia desde los primeros meses de ese año10.

NOTAS

  1. AASFVC. Cfr. Circular del 28 de enero de 1898.
  2. Cfr. Libro de Bautismo I de San Justo. El Pbro Milessi había llegado a la Angeloni llamado por el fundador de esa colonia el 28 de febrero de 1896, permaneciendo en el lugar "... después de haber sacrificado para el bien espiritual de los habitantes y vecindario veinticinco meses..." hasta el 20 de abril de 1898. (Cfr. AASFVC. Libro II de Bautismo de Angeloni)
  3. Cfr. AASFVC. Cajas Angeloni y San Justo.
  4. APSJ. Libro I de Bautismo, pg. 479.
  5. AASFVC. Libro de Notas I.
  6. Cfr. BEDSF, Nros 2 y 3, julio-agosto 1900, pgs. 18-19 y 23-40.
  7. Cfr. Nuestro trabajo. La inmigración y su impacto sobre las estructuras eclesiásticas santafesinas (1856-1898). Archivum XVI, 1994, pg. 145 y ss.
  8. Ibidem nota 6, pg. 38.
  9. Ibidem ant. y AASFVC. Nota al Obispo de Santa Fe, 4 de setiembre de 1905.
  10. Cfr. Decreto Nombramiento Párrocos, 19/12/98. BEDSF. AASFVC. Registro Diarios, Tm I, pg. 20.

LA PARROQUIA DE SAN JUSTO

La legislación canónica de la época, y que luego cristalizaría en el Código de Derecho Canónico del año 1917, al hablar de la Parroquia señalaba:

"Entiéndese por Parroquia un distrito o territorio designado por el Obispo, con límites fijos, donde existe un rector permanente con facultad de regir al pueblo comprendido en él, y de administrarle los sacramentos y otros auxilios espirituales. Dase también el nombre de Parroquia a la Iglesia Parroquial, y aún se aplica esta palabra, algunas veces, para designar a todos los habitantes de una Parroquia tomados colectivamente"1

En esta descripción se encuentran los elementos fundamentales que van a animar la vida pastoral hasta las vísperas del Concilio Vaticano II, a saber: parte de una Diócesis, territorio determinado, feligresía concreta, templo propio y pastor permanente2.

Desarrollado el primero en el capítulo anterior, nos detendremos ahora a analizar los restantes en base a la documentación, en algunos aspectos escasa, que hemos podido hallar en diversos repositorios.

 

El territorio de la jurisdicción

El departamento San Justo había sido creado por la Ley del 31 de diciembre de 1890 que separaba esta región del Departamento La Capital, aunque la ocupación del territorio había comenzado en la década del `70 con la fundación de Cayastacito y San Justo que se constituyeron en los puntos mas avanzados de la entonces frontera Norte provincial3.

Los límites fijados por la citada Ley, eran los siguientes:

N: Departamento Vera

S: Departamento La Capital

E: Saladillo Amargo (divisorio de los Dptos San Javier y Garay)

O: Río Salado (divisorio de los Departamentos San Cristóbal y Las Colonias)

A lo largo de tres décadas habían ido surgiendo diversas colonias y campos colonizados, favoreciendo este proceso el avance de la frontera Norte que aventó el peligro de los ataques indígenas, la llegada de inmigrantes deseosos de un pedazo de tierra y futuro para sus familias y el paso del ferrocarril en la década del `80 que atravesando el Departamento lo unía con el norte y la ciudad capital de la Provincia.

Dentro de este proceso y hasta la erección del Curato se fundaron Colonia Angeloni (1883), San Rómulo (1883/84 -actual Gob. Crespo), Fives Lille (1886/88 -actual Vera y Pintado-), La Estancia (1884 -actual Marcelino Escalada), Tres Reyes (1888 -actual San Bernardo-), San Martín Norte (1888), Videla (1888/1891), Esther (1889), Estación La Criolla (1889 -actual Cañadita-), Pedro Gomez Cello (1889), Ramayón (1890) y Colonia Silva (1891).

A posteriori, y ya en el siglo XX, se fundan Naré (1912) y La Camila (1917).

Una década antes de la erección de la Parroquia, Alejo Peyret describía el paisaje de la zona, que si bién se había modificado por estos cambios, aún conservaba algunas de aquellas características y que transcribimos a continuación:

"En los alrededores de San Justo las selvas son mas hermosas aún y mas grandes que en Emilia. En ambos parajes el terreno es extremadamente fértil. La capa de tierra vegetal tiene juna hondura de tres a cuatro pies, y la vegetación es generalmente muy exuberante.

El pasto natural es superior; los animales engordan mas pronto que en otras partes y se vuelven mas robustos. El trigo produce, término medio, tres o cuatro fanegas por pose; el rendimiento aventaja, pues, al de las colonias mas distantes de la ciudad, lo que compensa y de sobra, la diferencia de los fletes.

...................................................................................................................................................Todo territorio comprendido entre el Salado y el Saladillo es indudablemente la parte mas hermosa de la provincia de Santa Fe. Encuéntrase allí todo cuanto puede pedirse a la naturaleza: madera y leña en abundancia, un suelo extremadamente feraz, agua excelente"4

Aptas entonces las tierras para la agricultura, como puede verse por el juicio anterior, sin embargo como señalan Brandt y Ponmereke, una buena parte de ellas se destinan a la ganadería que pasaba por ser el principal elemento de progreso del Departamento.

Más aún, en el período estudiado, los sembradíos habían sufrido el ataque voraz, primero de las langostas voladoras y luego de las saltonas, que encontraban a la naturaleza de la zona el mayor abrigo para su reproducción, aunque al parecer los campesinos no se arredaban frente a esto ya que igualmente habían sembrado unas 17000 Has en el período 1899-19005.

Tocante a los centros de población, la mayoría era de escasa importancia, sobresaliendo en este sentido la capital departamental que para entonces alcanzaba el millar de habitantes6.

El crecimiento de San Justo había sido posible gracias al paso del ferrocarril en 1888 por el lado este del pueblo y que obliga a extender hacia ese sector la primitiva traza que era de 48 manzanas.

Junto a la estación ferroviaria se establecen depósitos de mercaderías, acopiadores de granos, corrales para animales, galpones de máquinas y viviendas para el personal, lo cual la convierte en la arteria principal del comercio y lugar de paso del Departamento.

Todo se va a incrementar con el trazado sobre el lado norte del pueblo, hacia el año 1907, del Ferrocarril Central Norte y el establecimiento de su respectiva estación7.

Esta centralidad de la colonia San Justo se verá favorecida aún mas por la misma del Registro Civil Departamental, Juzgado de Paz, Jefatura política y en el plano religioso, la sede del Curato.

Sobre este último tema, los autores de la obra "La provincia de Santa Fe en el principio del siglo XX", destacan:

"En el pueblo de San Justo se encuentra el Cura Párroco de todo el Departamento, al que los capellanes de los demás pueblos quedan subordinados por el Decreto de la Curia Eclesiástica del 3 de diciembre de 1898"8

La estructura pastoral asentada en este vasto territorio en el cual eran muy pocos los habitantes por Km2, a tenor del Informe que el Pbro Luis Wiaggio Gennaro eleva al Obispado 25 de agosto de 1899, puede sintetizarse de la siguiente manera:

  • Angeloni: Capilla "Angeles Custodios"

Capilla particular Flia Chiani

  • Cayastacito: Capilla "Nuestra Señora de los Dolores"

Capilla particular de Gregoria Ré de Bazán

  • Escalada: sin capilla
  • Esther: sin capilla
  • Fives-Lille: sin capilla
  • Ramayón: sin capilla
  • Colonia Silva: sin capilla
  • San Martín Norte: Capilla "Virgen de los Dolores"
  • Colonias Sol de Mayo y tres Reyes: sin capilla
  • Colonia Velázquez: sin capilla
  • Videla: capilla en construcción
  • San Justo: Iglesia parroquial

Capilla particular "San Roque" de la Flia Alesso

Hacia el año 1908 el Curato de San Justo se había acotado y bajo su jurisdicción quedaban además de la sede parroquia, Ramayón, Escalada, Angeloni y Tres Reyes y los campos "Las Tres Marías" y de Porta9.

La feligresía

La información mas cercano sobre la población de la zona al momento de la erección de la Parroquia es el aportado por los ya citados Bfrandt y Ponmereke, quienes señalan un millar de habitantes aproximadamente en el ejido de San Justo y consideran que los otros centros urbanos son de escasa importancia, debiéndose esto a que la mayoría reside en las zonas rurales.

De no menos importancia es el Censo del año 1895 ya que allí se habla de 8971 Hbs para todo el Departamento, de los cuales 1118 habitaban en centros de población y 7853 en las zonas rurales.

Entre los centros urbanos se destacaban San Justo con 821 Hbs y le seguían de lejos San Martín Norte con 150 y Cayastacito con 147, pero en estos casos también superior la población campestre.

El presente cuadro nos ilustra acerca de la distribución de esta última:

  • Cayastacito 175 Hbs
  • Florida 65 Hbs
  • Angeloni 636 Hbs
  • Ester 571 Hbs
  • Los Paraísos 280 Hbs
  • San Justo 1419 Hbs
  • Sol de Mayo 312 Hbs
  • Tres Reyes 515 Hbs
  • Videla 252 Hbs
  • Fives-Lille 483 Hbs
  • Lastenia 798 Hbs
  • Oriental 557 Hbs
  • Saladillo 326 Hbs
  • San Martín Norte 887 Hbs
  • Velázquez y Mercedes 218 Hbs10

Estos datos ponen de manifiesto que una buena parte de los pobladores se ocupaba de las faenas rurales, como campesinos en sus propias chacras o en calidad de arrendatarios abocados a la agricultura algunos (especialmente entre los extranjeros) y otros como peones en las estancias destinadas a la explotación ganadera, fundamentalmente entre los criollos y paisanos, con las consiguientes dificultades para la atención pastoral de feligreses tan dispersos y alejados de los centros de culto.

En cuanto al origen nacional de estos pobladores, el Censo nos habla de 5925 argentinos, de los cuales 3205 son hombres y 2747 son mujeres, en tanto los extranjeros alcanzan la cifra de 3019, siendo 1866 varones y 1155 mujeres11.

De los extranjeros, 2009 eran italianos repartidos en 1216 varones y 793 mujeres, y a tenor de lo informado por Peyret en la década anterior la mayoría piamonteses12.

Teniendo en cuenta las características del Departamento, con su reducción de San Martín Norte y las numerosas estancias que implicaba una fuerte presencia nativa, no deja de ser llamativo el alto porcentaje de europeos, a quienes sin duda hay que sumarles muchos de los que figuran como argentinos ya que es un hecho comprobado que la primera generación (y en algunos casos la segunda) conservaron los valores y costumbres traídas de ultramar por sus progenitores.

Relativo a la fe religiosa que profesaba esta población, los únicos datos estadísticos pertenecen a 1887 cuando aún no existía el Departamento y sumaban 4136 Hbs, entre los cuales 4088 se declaraban católicos, 46 protestantes y 2 libre pensadores.

La población católica se distribuía de la siguiente manera:

  • San Martín Norte: Total: 1426 Hbs

Argentinos: 1315 Hbs

Extranjeros: 111 Hbs

  • San Justo: Total: 1640 Hbs

Argentinos: 974 Hbs

Extranjeros: 666 Hbs

  • Cayastacito: Total 1022 Hbs

Argentinos: 908 Hbs

Extranjeros: 114 Hbs13

El Templo

La Iglesia que con el esfuerzo de los vecinos y muchas marchas y contramarchas había comenzado a construirse hacia 1888 y a la que restaban una serie de trabajos, fué la elegida como templo central de la nueva Parroquia.

Sobre su estado en 1899 carecemos de mayor referencia así como también de los años inmediatamente posteriores, de allí que la información mas cercana es del año 1895, señalando las cédulas censales que la misma está construida con ladrillos, cal y fierro (sic); que su superficie es de 199,50 mts2, que tiene una sola nave y se están construyendo dos laterales y que el estilo es una mezcla de gótico y romántico14.

Un inventario levantado a fines de ese año, nos permite descubrir la existencia de un altar mayor de madera donde se encuentra un camarín de la Santísima Virgen, un confesionario con su asiento y reclinatorio y otros objetos para el culto divino, aunque al parecer de no demasiado valor.

Los bancos no abundaban y eran de propiedad de particulares, por lo cual se creaba a veces situaciones enojosas ya que llegados los dueños los reclamaban a quienes los habían ocupado15.

A pesar de que en la sesión del 25 de febrero de 1895 la Comisión de Iglesia había tomado la decisión de revocar el interior, esto no se concretaría hasta una década después ya que los memoriosos recordaban que en los primeros años de este siglo el interior era rústico, el piso del altar de ladrillos y el resto de tierra16.

Confirma esta aseveración la decisión de la nueva "Comisión de Iglesia" conformada en 1907 de abocarse "... a la pronta consecución de la reconstrucción del templo" y de recordar al Gobierno de la Provincia la promesa de ayuda para el proyecto que alcanzaba a los 2000 $.

No menos importante es el Balance que dicha Comisión presenta a la comunidad con fecha 31 de diciembre de 1908, en el cual se puede apreciar el listado de materiales utilizados en diversos trabajos realizados en la Iglesia17.

Según informa el Pbro Francisco de Rojas, en 1901 se habría pintado el interior y sus ventanas de cristal, comprando una hermosa araña de bronce dorado, adquirido 16 bancos y la vida de piedad se había enriquecido con la llegada de una escultura de la Purísima hecha en Barcelona de 4 mts y medio y un nacimiento de 15 piezas18.

Una fotografía tomada en el año 1904 permite apreciar el frente del templo, donde se observa con el fondo de un bosquecillo, tres naves con una puerta central habilitada de estilo ojival, remarcada por columnatas que parecen sostener la base de la torre en la que se sitúan dos ventanales de estilo gótico y la campana.

Hay que señalar también que el terreno sobre el que estaba asentado el templo no había sido escriturado a la Curia y era propiedad de José de Iriondo.

Los Curas Párrocos

El Decreto del 19 de diciembre de 1898 nombraba como Cura Párroco de San Justo al Pbro Luis Wiaggio Gennaro, quien permanecería al frente del Curato hasta el año 1900.

A los Párrocos correspondía la predicación de la Palabra de Dios y las demás verdades de la Fe, la administración de ciertos sacramentos como el Bautismo, Penitencia, Eucaristía, Matrimonio y Unción de los Enfermos, la instrucción de los niños y jóvenes y la celebración de las exequias según lo prescribía el Concilio de Trento, y en lo administrativo, aplicar las indicaciones de la Curia Episcopal, quien en el artículo tercero del Decreto de Creación de Parroquias, indica:

"Los nuevos Párrocos se ajustarán en el desempeño de su grande y delicado cargo a las leyes de la Iglesia e instrucciones que recibirán junto con su correspondiente título: guardarán con toda diligencia las disposiciones diocesanas en la percepción de los derechos parroquiales se atendrán estrictamente a lo prescrito por el Arancel de la Diócesis"

El Arancel que estos Párrocos debían respetar estrictamente no era otro que el publicado el 15 de octubre de 1898 y que contaba de 30 artículos que se dividían en los siguientes items: Misas rezadas, Misas cantadas, Entierros y Funerales, Bautismos, Matrimonios, Vicaría (Dispensas) y Disposiciones generales.

En el mismo, además de fijarse el estipendio en moneda nacional de curso legal, acorde a la celebración o trámite realizado, se recordaba la prohibición de celebrar misas y bautismos en casas particulares u oratorios privados y la buena administración de los ingresos a través de registros adecuados de los mismos.

Finalmente, y para aplicar el artículo 4to, el 12 de agosto se envía una Circular donde se recomienda utilizar el "Manual de Procedimientos Eclesiásticos del Párroco de Campaña" de Pedro de Oliveira, Notario Mayor Eclesiástico de Buenos Aires.

Según la Circular que firma el Secretario Rodríguez Avellón, a este Manual "... ajustarán los señores Curas sus procedimientos en los asuntos eclesiásticos donde encontrarán todos los formularios para que las antedichas tramitaciones sean uniformes".

Además se dan instrucciones precisas sobre el modo de redactar los expedientes, solicitudes y notas oficiales y el tipo de papel a utilizar, para facilitar su encuadernación y ordenamiento y se manda que en cada parroquia exista un notario, que no podrá ser familiar del Cura aunque sí un feligrés honorable y de su confianza que sea aprobado por la Curia.

En lo tocante al ministerio parroquial, Mons. Boneo puso especial cuidado en todo lo referente a la Catequesis, por lo cual ya con fecha 6 de diciembre de 1898 -pocos días después de erigir las Parroquias- publicaba el Decreto instruyendo a los Párrocos acerca de esta tarea.

Una de las primeras medidas es la de unificar el texto catequístico ya que existían diversos y variados, debido al también diverso origen de los sacerdotes a cargo de pueblos y colonias, lo que se hacía extensivo al método explicativo.

Así, mientras se esperaba un Catecismo universal o al menos regional, se ordenaba el uso del llamado Catecismo de Astete y su compendio, los que a partir de ese momento se convertían en Catecismo Diocesano19.

A los Párrocos se les encomendaba utilizar la obra de José García Mazo para enriquecer la explicación catequetica y a acudir a la ayuda de los laicos, instando a la creación y establecimiento de Congregaciones de la Doctrina Cristiana20.

En cuanto a la metodología a seguir se disponía que la instrucción catequetica debía llevarse a cabo los domingos y días festivos en todos los templos en que se administraren los sacramentos, incluidos los no parroquiales.

Debía extenderse una hora amenizarla con cánticos religiosos, en el mayor orden posible y separando a los niños según su sexo21.

El Nro 6 del Decreto, señala lo que no se puede obviar en la enseñanza:

"No terminarán las explicaciones sin algunos avisos de interés referente a la fuga del vicio, a evitar ocasiones de pecado, a la prática de las virtudes cristianas, a la manera de superar los peligros mas comunes en la tierna edad, con la presencia de Dios, recuerdo de las verdades eternas, frecuencia del Sacramento, etc"22

También debían apelar los sacerdotes a la conciencia de los padres y tutores de los niños, a quienes debían recordar la obligación que pesaba sobre ellos de enviar los niños a la catequesis, a quienes por otra parte se podía estimular con premios consistentes en libros y objetos de piedad23.

Acerca de las tareas llevadas adelante por el primer Párroco, encontramos que el 28 de octubre de 1899 se le encomienda firmar la escritura de donación a favor del Obispado del terreno que ocupaba la Iglesia y casa parroquial como también del terreno donado para el colegio católico24. Ignorándose si esto se efectivizó ya que no hemos podido hallar dichas escrituras25.

Con fecha 6 de febrero de ese mismo año había solicitado a la Curia el nombramiento de Arnoldo Inverardi como Notario Eclesiástico tal como lo pedía el Decreto de erección, lo cual le es concedido el 17 de ese mes26.

En el mes de mayo establece el Apostolado de la Oración, con ocho celadores y 127 asociados27 y en relación a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús lo vemos preocupado por conseguir "... los libros que contengan tales laudables práctica ..."28.

En las festividades patrias del 9 de julio parece haber producido un particular sermón, ya que remite el texto a la Curia, para que ésta, si lo considera de cierto valor lo envíe a la "Buena Prensa" que era una publicación católica de bastante difusión29.

La actividad pastoral de Don "Luigi" como se lo llamaba en la feligresía se verá afectada por una serie de denuncias acerca del ejercicio ilegal de la medicina y otras acusaciones sobre su comportamiento personal.

Por esta razón, el Prelado diocesano comisiona al Pbro Felipe Gioda, Notario Eclesiástico, para que se apersone en San Justo a comprobar o desestimar los cargos, dándose por verdad que las curas que el Pbro Wiaggio Gennaro realizaba con agua fría, si bién a algunos había mejorado a otros les había causado daños irreparables30.

Ante tales testimonios, con fecha 6 de julio, Mons. Boneo que deseaba disciplinar a un clero bastante heterogéneo, decide la remoción del primer Cura Párroco de San Justo y su retiro de la Diócesis, aunque reconociendo "... los adelantos que con loable empeño ha realizado en Iglesia hasta ahora a su cargo ..." por lo cual la decisión se toma "... con vivo sentimiento y pesar grande, por el aprecio que siempre le hemos tenido ..."31.

Finalmente, el 31 de agosto se le conceden al ex-Cura Párroco letras testimoniales para retirarse de la jurisdicción del Obispado de Santa Fe32, poniéndose una vez mas de manifiesto la rigurosa disciplina impuesta por Mons. Boneo para mejorar la calidad del clero, especialmente en aquella época donde había tantos sacerdotes extranjeros.

Alejado el titular de la Parroquia, se produce una vacante de varios meses, la cual es provisoriamente cubierta por fray Ambrosio Pighin, franciscano que residía en San Martín Norte, y a pesar de que era considerado "... un digno sacerdote"33, al pueblo no conformaba esta situación.

A este respecto, el Secretario de la Curia señala con fecha 22 de enero de 1901 que la Parroquia se halla vacante a raíz de la actitud hostil de esa población por la separación del Pbro Wiaggio Gennaro de su cargo34 y poco después, la Asociación Popular Pro-Culto de la localidad reclama la provisión del Curato35.

Es interesante notar que en el petitorio remarcan que los impulsan "... móviles puramente religiosos" y que cuentan con recursos para sostener de modo permanente al sacerdote designado, ya que muchas veces este reclamo se mezclaba con intereses puramente sociales y en no pocos lugares se suscitaban conflictos por que no se cumplía con la congrua del Cura, quien a veces debía retirarse porque no podía subsistir36.

La Curia, ante este pedido y "... deseando proveer cuanto antes de la mejor manera a las necesidades espirituales de los fieles de San Justo ..."37 nombra Cura Vicario al Pbro Miguel Castilla, sacerdote español que se venía desempeñando como Capellán de "El Trebol"38, quien tenía conocimiento de la zona ya que había sido Capellán de la Colonia Videla39.

La actividad pastoral del Pbro Castilla alcanzó unos pocos meses, ya que con fecha 26 de octubre aparece nombrando como Cura Párroco de Venado Tuerto40 y en ese interín erigió el Santo Vía Crucis en el templo parroquial41 y colaboró con Mons. Boneo durante la Visita Pastoral que éste realizó a la localidad entre los días 25 al 27 de setiembre de 190142, y sobre la cual volveremos.

En esa ocasión, y tocante al ejercicio del ministerio parroquial, el Obispo señala la propagación del Apostolado de la Oración, la enseñanza de la Doctrina cristiana a los niños y el cuidado por el matrimonio cristiano cristiano, legitimando las uniones no sacramentales43.

En cuanto al sustento del Cura no queda claro que la Comisión haya cumplido la promesa hecha al Obispo, ya que nos hemos encontrado con una curiosa nota de la Comisión de Fomento al Ministro de Gobierno donde, en vistas al pedido de ayuda para subvención del Párroco hecho por los miembros de la Asociación Popular Pro-Culto, solicita permiso para establecer una patente para los perros.

En la nota, que será rechazada por el Ministerio Público, se señala:

"... esta medida no es solamente para sufragar la ayuda mencionada sino una imperiosa necesidad que se impone atento el crecido número de estos animales existentes en este Pueblo que diariamente amenaza la seguridad personal del vecindario"44

Tras la Visita Pastoral, el 30 de octubre de 1901, Mons. Boneo designa como Párroco al Pbro Francisco de Rojas45, a quien traslada desde la Colonia San Agustín donde había sido designado poco tiempo antes46.

También este sacerdote permanecerá un corto lapso de tiempo en el lugar y su persona se verá enredada en una serie de conflictos, como que el mismo era batallador.

Con fecha 7 de diciembre denunciaba anta la Curia la existencia de elementos anticlericales, como el Prof. Von Oertel ligado a la Escuela Normal y a quién califica de masón, el médico del pueblos, el boticario y algunas autoridades políticas47.

Esto no debe extrañarnos ya que era muy frecuente en las poblaciones importantes de la campaña la existencia de estos núcleos contrarios a la Iglesia y a la religión48, como tampoco debe llamarnos la atención los calificativos que utiliza el Cura: "masón", "profesor de la secta", "impíos y se", "luciferino y matador de cristianos..."49.

A pesar de estos conflictos, se hará tiempo para visitar una parte del Departamento, establecerá la Congregación de las Hijas de María, hará pintar el interior del templo, colocará una araña de bronce, adquirirá bancos, dos ciriales de bronce plateado, un nacimiento y una imagen de la Santísima Virgen, invirtiendo en estas últimas mejorías la suma de 898 $ que se pagaron con la limosna de los fieles50.

Desconocemos las razones de su partida de San Justo con destino a su Diócesis de origen, aunque probablemente esté relacionada con la tensión suscitada con el grupo anticlerical.

En carta al Obispo habla de "... esos periódicos charlatanes que todo lo anuncia a su gusto ..."51 y el mismo había escrito tiempo antes de que casi se agarra a palos con un espiritista español, que a su decir "... son los peores de todos"52.

Con la salida del Pbro De Rojas se cierra un período de atención sacerdotal bastante inestable y el 16 de enero de 1902 es nombrado en su lugar el Pbro Ramón Cervilla, sacerdote del Obispado de Granada, quien desde julio del año anterior se desempeñaba como Cura de Llambi Campbell53.

Curato del Pbro. Cervilla

Apenas llegado, el nuevo Párroco da una serie de misiones en el Departamento celebrando la Santa Misa en los núcleos de población distantes a mas de tres leguas de las capillas habilitadas para el culto, en lugares decentes, a la par que en las citadas capillas expone el Santísimo y da la bendición aún los días de semana54.

Una concreción de esta actividad la encontramos en "Las Tres Marías", distante siete leguas de la iglesia mas próxima, donde celebra la Misa, bautiza a un grupo de niños y administra el viático a un enfermo de Escala, colonia a la que no había podido llegar "... por las dificultades del camino largo y empantanado ..."55.

Tocante a la difusión de la Doctrina cristiana, intenta sin éxito la creación de una escuela dominical ya que poseía una casa con dos salones que también pensaba utilizar para Círculo Católico de Obreros que no prosperó.

En el año 1906 crea la Congregación de la Doctrina Cristiana que lo ayudaría en la catequesis de los niños, puesta bajo la presidencia de la Madre Superiora del Colegio del Niño Jesús y compuesta por un grupo de feligresas, aunque su intensión era la de crear también una de hombres para poder extender su apostolado a las zonas rurales56.

Un año antes, habían llegado a San Justo las Hermanas del Niño Jesús y ante las dificultades para concretar su establecimiento consulta al Obispo si es posible destinar a la obra del colegio dinero que el Gobierno Nacional habría destinado en forma de subsidio para el templo, lo cual será desestimado por la Curia Episcopal57, pero ya el 16 de marzo de 1906, autorizadas por Mons. Boneo se establecen definitivamente en la localidad58, aunque provisoriamente en la calle 9 de julio en una manzana contigua a la Plaza59.

Esta fundación, apoyada por el Dr. Iriondo se correspondió con un anhelo de la población que deseaba contar con una escuela religiosa donde las niñas del lugar fueran educadas en un sentido integral.

El grupo fundador estaba constituido por la Madre Santa Clara y las Hermanas Anastasia, Anais y María Cecilia quienes de inmediato se pusieron al trabajo apoyadas por algunos vecinos, especialmente Francisco Angeloni y recibiendo a las hijas de las entonces llamadas "principales familias" como así también a otras de escasos recursos en virtud de un subsidio otorgado por el Gobierno de la Provincia para este fín60.

De no menor importancia fué durante su gestión la decisión de colocar bajo el patronazgo de Nuestra Señora de las Mercedes a la Iglesia parroquial y a la población, lo cual se concretó en 1905 a raíz de la donación del Altar Mayor con la imagen de la Santísima Virgen bajo aquella advocación tan cara a las antiguas familias santafesinas como era el caso de los Iriondo61.

También es posible notar un crecimiento de las asociaciones piadosas como las Hijas de María que donan un altar para la Inmaculada Concepción y el Apostolado de la Oración, que hace otro tanto para el Sagrado Corazón62 y la preocupación del Cura por la piedad popular concretada en al devoción a San Roque en la capilla que la familia Alesso, lo que se hacía extensivo a San Juan Bautista por llamarse así uno de los miembros de la familia63. Asimismo, y ante la inexistencia de una Comisión de iglesia tal como lo ordenaba el decreto episcopal del 1ro de noviembre de 1902, el 30 de agosto queda conformada la que a partir de ese momento debería acompañar al Cura Párroco en la tarea de recabar fondos para las obras del templo, bajo la presidencia de Tiburcio Reyes y la colaboración de otros vecinos que venían a asumir lo que hasta ahora había sido tarea de Francisco Angeloni y su esposa64.

La preocupación del Pbro Cervilla por la salud espiritual de su feligresía queda de manifiesto en la Misión que organiza en 1908 y encomienda a los padres Andrés Castellá y Veremundo Pascual Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y conocidos como claretianos, quienes durante un mes recorren el Curato.

Los resultado de la misma, según lo que se evaluaba entonces, fueron los siguientes:

  • San Justo: 704 comuniones y dos matrimonios regularizados
  • Escalada: 182 comuniones y seis matrimonios regularizados
  • Angeloni: 146 comuniones
  • Videla: 331 comuniones y un matrimonio65

Con ocasión de esta Misión, el Pbro Cervilla aprovecha para emitir su opinión sobre cierto catolicismo ambiente:

"... el mal, Ilmo Señor parece irremediable. Es la plaza maldita de estos campos. Yo mismo he presenciado estar llenos de gente los boliches, en el tiempo mismo que desde la Sagrada Cátedra se dejaba oír la Palabra de Dios. Estos no se aprovecharon por no querer, y casi siempre son causa de que no se aprovechen otros; porque en saliendo del Templo se reúnen a tomar la copa y el diablo quita del corazón de muchos la semilla de la D. Palabra, sino es antes pisoteada en los comentarios hechos por cerebros caldeados con los vapores del alcohol"66

No faltaron al Párroco problemas, uno de ellos suscitado por Eduardo Grüning Rosas quien rodeado por un grupo de jóvenes, no conforme con sus burlas a las cosas santas, se sintió aludido por palabras del sacerdote e irrumpió en la celebración levantando la voz y profiriendo insultos67.

De una gravedad distinta fue en 1907 el enfrentamiento con Francisco Angeloni por ser una persona que siempre estuvo ligado a la actividad de la Iglesia y era administrador de los fondos parroquiales, lo que acontecía en 1907.

Según el Cura Párroco, el citado vecino menospreciaba su dignidad68, lo malquistaba con el constructor69 y era el responsable del lamentable estado en que se hallaba la iglesia70, y como si esto fuera poco lo acusaba de poner escollos a su actividad pastoral, señalando:

"Ya desde que compró el boliche contiguo a la Iglesia, no está contento con la hora en que se celebra la Misa los Domingos, no le gusta que vaya a celebrar a otra colonia, y se dio el caso de querer pagar el cochero, por intermedio de su cuñado, para que me dejara en tierra"71

Ante las dimensiones que tomaba el conflicto, la Curia envió al Pbro Felipe Gioda como Visitador Parroquial a toma conocimiento del problema en el terreno y a tratar de reconciliar a los a esta altura contendientes, pero nada pudo lograr72.

Como corolario de la tensión vivida puede señalarse la exclusión o autoexclusión de Francisco Angeloni en la Comisión de Iglesia creada poco tiempo después, ya que al decir del Cura nadie hubiera formado parte de la misma si él la hubiera integrado ya que quería monopolizarlo todo73.

De todos modos, en 1908 Francisco Angeloni aparece junto con el Presidente de la Comisión de Iglesia firmando un balance de la Fiesta Patronal y años después, con la llegada del Pbro Bonnín ocupará el cargo de Presidente efectivo de dicha Comisión74.

El 18 de junio de 1909, el Pbro Cervilla concluía su apostolado en San Justo, siendo trasladado a Barrio Vila75, lugar del que provenía el nuevo Párroco, Pbro Rafael Bonnin76, con quien comenzaría una nueva etapa que se extendería a lo largo de 54 años y se identificaría con su historia personal.

NOTAS

  1. DONOSO, Justo. Diccionario Teológico, Canónico, Jurídico, litúrgico, bíblico, etc. Tm III, Valparaíso, 1857, pg. 167.
  2. Cfr. FLORISTAN, Casiano. Para comprender la Parroquia, Edit. Verbo Divino, España, 1994, pg. 16.
  3. Cfr. BRANDT, Ernesto y POMMERENKE, Guillermo. La provincia de Santa Fe en el principio del Siglo XX, 1901, pg. 65. AVILA, José Luis y otros. Historia de San Justo. 1868-1968, Edit. Belgrano, 1969.
  4. PEYRET, Alejo. Una visita a las colonias de la República Argentina Tm. I, 1889, pgs 421-423.
  5. Ibidem nota 3.
  6. Ibidem ant.
  7. Cfr. Idem ant. y LUDUEÑA, Ana, GUALTIERI, Marcelo, GUIBERT, Hugo. San Justo. Origen y crecimiento de la ciudad, 1996.
  8. Ibidem nota 3.
  9. AASFVC. Cfr. Informe a la Curia, 1908.
  10. Cfr. II Censo de la Rca Argentina, 1895, Tm Población, pg. 152.
  11. Ibidem ant., pg. 158.
  12. Idem ant., pg. 166. Cfe. PEYRET, Alejo. Obra cit.
  13. Censo de la Provincia de Santa Fe del año 1887, pg. 67.
  14. AGN. Cédulas Censales, 1895.
  15. Cfr. AASFVC. Caja San Justo, Inventario 1ro de diciembre de 1895 y APSJ. Nota del Cura Párroco al Vicario Gral, 31 de octubre de 1906.
  16. APSJ. Cfr. Libro de Actas Construcción del Templo de San Justo, pg. 20.
  17. APSJ. Balance 1908.
  18. AASFVC. Nota del Cura Párroco al Obispo, 6 de enero de 1902.
  19. Cfr. BEDSF Nro 5, 1ro de setiembre de 1901, pg. 71.
  20. Ibidem ant.
  21. Idem ant., pg. 72.
  22. Id. ant., artículo 4 y 5.
  23. Cfr. artículo 8 y 5.
  24. AASFVC. Libro de decretos 1898, pg. 15.
  25. Cfr. AASFVC. Caja Sana Justo y Economato Arzobispado.
  26. AASFVC. Nota del Pbro Wiaggio Gennaro al Vicario Gral, 6 de febrero de 1899.
  27. Cfr. APSJ. Libro de Fábrica, Pgs. 22-28.
  28. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco al Secretario Obispado, 22 de mayo de 1899.
  29. AASFVC. Caja San Justo. Cura Párroco al Gobernador Eclesiástico, 9 de julio de 1899.
  30. AASFVC. Caja "Casos especiales". Asunto Dn Luis Wiaggio. GARCIA DE GOMEZ, Raquel. San Justo. Su historia. 1868-1988, 1988, pg.48.
  31. Ibidem ant.
  32. Cfr. AASFVC. Libro de Facultades y Licencias.
  33. Ibidem nota 30. Nota de Rodriguez Avellón al Internuncio, 22 de enero de 1901.
  34. Ibidem ant.
  35. AASFVC. Caja San Justo. Asociación Popular Pro Culto a Mons. Boneo, l901.
  36. Cfr. Nuestro Trabajo. Nuestra primera organización parroquial diocesana, 1998.
  37. Ibidem nota 35.
  38. AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pg 59.
  39. Cfr. AASFVC. Inventario de Videla, 3 de setiembre de 1900.
  40. Ibidem nota 38, pg. 87.
  41. AASFVC. Caja San Justo. Pbro Castilla al Obispo, 29 de mayo de 1901. APSJ. Nota del Obispo al Cura Párroco, 1ro de abril de 1900.
  42. APSJ. Visitas y Autos desde 1901.
  43. Ibidem ant.
  44. AGSF. Ministerio de Agricultura, Tm 381, 1902. Nota del 14 de marzo de 1901.
  45. Ibidem nota 38, pg 87.
  46. Ibidem ant., pg. 81, 17 de junio de 1901.
  47. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Francisco de Rojas al Secretario Olaizola, 7 de diciembre de 1901.
  48. Cfr. Nuestro trabajo. Las prácticas religiosas del pueblo fiel en la pampa gringa santafesina, 1880-1930. Análisis de la Parroquia de Galvez, en Primeras Jornadas de Historia del Departamento San Jerónimo y su región, 1990, pgs. 191-192.
  49. Ibidem nota 47.
  50. Cfr. AASFVC. Caja San Justo. Ibidem nota 47 y Carta al Obispo del 6 de enero de 1902.
  51. AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo del 6 de enero de 1902.
  52. Ibidem nota 47.
  53. AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pgs. 91 y 83 y Nuestro Trabajo, El Clero Secular español y su actuación en Santa Fe (1856-1930) en AUZA, Nestor T. (recopilador) IGLESIA E INMIGRACION EN LA ARGENTINA, III, CEMLA, 1997.
  54. AASFVC. Caja San Justo. Nota del pbro Cervilla al Obispo, 14 de abril de 1902.
  55. AASFVC. Carpeta "Las Tres Marías", Nota del Pbro Cervilla al Obispo, 15 de abril de 1902.
  56. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco a Mons. Canale Oberti, 15 de octubre de 1906.
  57. AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo, 12 de noviembre de 1905.
  58. ACÑJ. Historia de la Congregación del Niño Jesús en la Argentina, mecanografiado.
  59. Ibidem ant.
  60. Idem ant.
  61. AASFVC. Notas al Obispado del 23 de abril y 4 de setiembre de 1905.
  62. AASFVC. Caja San Justo. Nota al Obispo del 6 de junio de 1904.
  63. AASFVC. Notas del 13 de junio de 1903, 1ro de setiembre de 1903, 6 de junio de 1904, 5 de junio de 1905, 7 de junio de 1905, 10 de julio de 1906 y 10 de agosto de 1908.
  64. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Cura Párroco al Obispado, 9 de setiembre de 1907.
  65. AASFVC. Nota del Pbro Cevilla al Obispo, 15 de junio de 1908.
  66. Ibidem ant.
  67. AASFVC. Nota del Cura Párroco al Obispo, 26 de junio de 1905.
  68. AASFVC. Pbro Ramón Cervilla a Francisco Angeloni, 6 de julio de 1907.
  69. AASFVC. Caja San Justo. Cura Párroco al Obispo, 8 de agosto de 1907.
  70. Ibidem nota 68.
  71. Ibidem nota 69.
  72. AASFVC. Pbro Cervilla al Obispo, 14 de agosto de 1907.
  73. AASFVC. Caja San Justo. Notas del Pbro Cervilla al Obispado del 14 de agosto y 9 de setiembre de 1907.
  74. APSJ. Recaudación e inversión de fondos fiesta 24 de setiembre de 1908 y AASFVC. Caja San Justo, Comisión Eclesiástica 1910.
  75. AASFVC. Libro de Facultades y Licencias, pg. 274.
  76. Ibidem ant.

UNA MIRADA HACIA ATRÁS

La erección canónica de una Parroquia implica el crecimiento y la maduración de una comunidad histórica en sus dimensiones religiosas, sociales y pastorales, razón por la cual en el presente capítulo nos proponemos abordar el proceso que precede a dicha determinación, para una mejor comprensión del hecho.

Los primeros tiempos

Hacia la década del ‘70 del siglo pasado, la región del actual Departamento San Justo se convirtió en uno de los epicentros del avance de la llamada frontera norte.

Esto queda de manifiesto en la creación de una serie de fortines y cantones entre los años 1864 (Cayastacito, Nuevo, Esquina Grande, Almagro y Saladillo Dulce) y 1867 (Gral Belgrano, San Martín Norte y 1ro de Mayo).

Por entonces esta zona pertenecía al Departamento La Capital y eclesiásticamente al Curato de Todos los Santos de la ciudad de Santa Fe.

No hay documentos que atestigüen actividad de los Párrocos de la misma, por lo cual eran generalmente los padres franciscanos de San Lorenzo quienes investidos como Curas conversores atendían espiritualmente a la escasa feligresía diseminada en tan vasta campaña.

Esta presencia de los franciscanos atendiendo a los colonos se hará mas patente a partir de la fundación de la Reducción de San Martín Norte el 23 de junio de 1870, a cuyo frente fueron colocados los padres Bernardo Arana y Jerónimo Marchetti1.

La memoria popular les atribuye a ellos los primeros contactos con la naciente colonia San Justo y sus pobladores2 ya que se encontraban en el camino a la reducción en la que residían.

Esto parece corroborarse de alguna manera con un informe elevado en la década del ‘80 por el Prefecto de Misiones, donde se lee:

"Esta Misión dista treinta y ocho leguas de Santa Fe, se va por tierra pasando por las colonias Emilia y San Justo, de la que queda a quince leguas de distancia"

Sin embargo, parecería que jurisdiccionalmente pertenecía a la Capellanía de Esperanza, que creada en 1860 tenía un radio pastoral vasto, el cual en la década del ‘80 se extendía al menos hasta Emilia y zonas aledañas3.

En 1871, desde Esperanza el Padre Tewes se atiende Cayastacito y Emilia, cuyos libros de registros sacramentales son habilitados en 1874.

De esta época es el testimonio de Wilkens quien anota que en Emilia todavía no hay iglesia, pero que no por eso carece de los auxilios de la religión ya que el Teniente Cura de Esperanza va de tanto en tanto al lugar5.

En el caso de Cayastacito, en 1872 los vecinos habían solicitado autorización para bendecir la piedra fundamental de una capilla cuya construcción ya estaba en marcha6.

La obra ya estaba concluida para 18847, aunque su construcción no parece haber sido muy sólida ya que en 1885 los vecinos escriben al gobernador solicitando ayuda para realizar arreglos que eviten el deterioro de la misma8.

En el caso de Emilia, ligada en los orígenes de San Justo, también para la misma época sus vecinos establecen una lista de suscriptores para edificio de una capilla en el terreno donado por la administración9.

El informe de Aragón del año 1881 nada se dice sobre la capilla, aunque en 1879 el Obispo comunique al Gobierno que las obras se han reactivado10 y en 1881 los vecinos solicitan la bendición de una capilla situada en la parte este de la colonia, el lugar mas central y cómodo de la misma11.

En el primer Libro de Bautismo de esta Capilla, hemos localizado que con fecha 13 de febrero de 1874 le fué administrado este santo sacramento a la niña Agustina Ana Grancés, hija de Agustín y Ana Sebres, vecinos "... del campo de San Justo"12, lo cual constituye el dato documental primordial de la vida cristiana de aquellos colonos que por entonces, según Wilkens, eran católicos en su totalidad13.

La atención pastoral de la zona sufre una serie de cambios en virtud de las transformaciones que vive la campaña santafesina, donde por doquier surgen colonias y pueblos y obligan al Obispo a cambiar continuamente las jurisdicciones eclesiásticas14.

Así por ejemplo, en 1878 se le concede a la Capellanía de Esperanza la jurisdicción en épocas determinadas, sobre los vecinos de Emilia y Cayastacito15.

El 14 de enero de 1885, Emilia, Cayastacito, Sol de Mayo y San Justo pasan a depender de la Capellanía de Providencia16, pero poco después, el 13 de marzo aparecen de nuevo bajo la jurisdicción del Pbro Castronuovo17.

Como si esto fuera poco, al crearse el 27 de abril la Capellanía de Cayastacito -la primera del actual Departamento San Justo- las colonias Emilia, Sol de Mayo y San Justo pasan a depender de ésta18.

La situación tiende a regularizarse con la creación de la Capellanía de Emilia19 a cuya jurisdicción corresponden las colonias San Justo, Sol de Mayo y Príncipe Humberto20.

En el Libro I de Difuntos de Emilia, que comienzan ya en 188621 encontramos registrados los siguientes fallecimientos de vecinos de San Justo: Teresita Vigetti vda de Vanzetti, italiana, 29 años, 8/1/86; Zacarías Alvarez, argentino, 8 años, 12/1/86; Antonio Zalazar, argentino, 7 días, 1/5/86; José Alassia, argentino, 7 años, 15/4/87; Fermín Sicle, 7 días, 8/5/87 y Desiderio Rafaelli, 7 años, 12/8/8721.

En el año 1887 el Capellán Antonio Berardi realiza sepelios en el cementerio de Angeloni aunque sin discriminar lugar de pertenencia y también visitaba la Capilla San Roque22.

A finales de esta década, comienza a manifestarse en los vecinos de San Justo de contar con lugar propio de culto, tal como se desprende de la nota elevada al Provisor y Vicario General de Paraná, Cngo Pantaleón Gallozo y que firma Francisco Angeloni:

"El que suscribe, administrador de general de la colonia "San Justo", solicita de S. Sría la autorización correspondiente para poner solemnemente la piedra fundamental del templo que se construirá en la mencionada colonia y que será entregado, una vez concluido, al culto público de nuestra religión católica, apostólica romana"23

Creación de la Capellanía de Angeloni

Un paso importante para la atención de los vecinos de San Justo, lo constituyó sin dudas la erección de la Capellanía de Angeloni, colonia que en pocos años había alcanzado cierta importancia gracias al empuje de su fundador, quien residía en el lugar desde 1883.

Angel Angeloni impulsa la construcción de la capilla para la colonia, la cual coloca bajo la protección de la Reina de los Angeles y de los Angeles Custodios24 y que para el año 1891 ya estaba concluida, pues el Obispo Gelabert afirma en ese año al Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública que la misma ha sido entregada al culto público25.

En ese mismo año encontramos a los Pbros Severo Echagüe (15 de octubre) y Gregorio Romero (18 y 19 de octubre) administrando Bautismos26 y en los primeros meses de 1892 al Pbro Angel Boccardini ejerciendo dicho ministerio en el lugar27.

El 18 de mayo de 1892 es nombrado Capellán de Angeloni y San Justo el Pbro Valeriano Colabianchi28, sacerdote italiano que había pertenecido a la orden de los menores reformados (franciscanos) y secularizado había ejercido durante un tiempo el ministerio en Buenos Aires, para luego trasladarse a Santa Fe29.

Según se desprende del Libro de Bautismo, además de los vecinos de San Justo, acuden a la Capilla de Angeloni para recibir las aguas bautismales los de Videla, Cabal, Colonia Velázquez, Sol de Mayo, Remo, San Antonio, Pueblo Dolores, Cayastacito, Soledad, Esquina Grande, Escalada, Naré, Progreso, Campo del Abichuco, Lastenia, Tres Reyes y San Martín.

De San Justo se registran en 1892 los bautismos de Rosa Cardettini Giacone (29 de setiembre), Emilio Leiva Mendoza (8 de octubre), Juan Montegrosso Gili (25 de octubre), Luisa Lingua Russo (16 de noviembre) y Antonio Ferreyra Mendez (3 de diciembre).

El Pbro Colabianchi no se contenta con esperar a los fieles en la sede de la capellanía, trasladándose en volanta a San Justo y celebrando allí por primera vez la Misa en el oratorio provisorio levantado en la casa de Fructuoso Romero30, ocasión en la que también bautizó a los niños Idelarda Barbero, Carmen López, Jorge Alesso, Carolina Tissollo y Ubaldino Gauna31.

Esta mayor presencia sacerdotal32 vino a renovar los anhelos de los vecinos que deseaban tener un templo propio, en virtud de lo que esto significa para la vida espiritual y el progreso de la colonia.

Así, el 21 de agosto, en el Oratorio que había sido realzado con la adquisición de un cortinado33, se reunieron los vecinos para analizar la marcha de los trabajos y para constituir la respectiva Comisión de Iglesia a instancia del sacerdote.

La misma fué colocada bajo la presidencia honoraria del Dr. Nestor Iriondo, la efectiva del Pbro Colabianchi y la Vice Presidencia de Francisco Angeloni, a la par que se creaba una Comisión Recolectora de fondos bajo la presidencia de Bernardo Pallero34.

El Capellán de Angeloni continuará acompañando las inquietudes del vecindario para la concreción de la obra, animando a la Comisión y solicitando la ayuda del gobierno provincial para tal fin35, hasta que San Justo sea elevado a Capellanía a comienzos de 1895.

Desligado de la atención pastoral de los fieles sanjustinos, el Pbro Colabianchi permanecerá en Angeloni hasta 1896, fecha en que será trasladado como Cura Vicario a Coronda36, para en 1898 ser nombrado Cura Párroco de Ceres37.

La Capilla

Los historiadores de San Justo han fijado como fecha de inicio de las obras de la capilla el año 1892, posiblemente a partir de la lectura del Libro de Actas y el Libro de Caja de la Comisión constructora del templo.

Por cierto que los datos son escasos, pero en El Censo de 1895 se indica que los trabajos se iniciaron en 1889 y en la Memoria de la Subdelegación política de la colonia del 31 de diciembre de 1890, en el Cuadro I referido a Edificios Públicos se habla de una iglesia en construcción38.

Una lectura atenta del Acta primera de la Comisión de Iglesia fechada el 21 de agosto de 1892, pone de manifiesto la anterioridad de las obras. Allí leemos que el Pbro Colabianchi cumple con su deber de "... recabar sobre el asunto del Templo ...", que se presentó un estado de cuentas y que Marcos Alessio recordó que había donado 200 ladrillos.

Consideramos que 1892 no es la fecha de iniciación de las obras sino la reactivación de las mismas, que tal vez habían quedado paralizadas por la concreción rápida de la capilla de la cercana Angeloni y la falta de aportes pecuniarios.

De hecho, las primeras reuniones de la Comisión tienen que ver con la captación de recursos económicos, nombrándose para tal fín una Comisión recolectora.

Asimismo, se reclama a una Comisión de señoras que remita el dinero recaudado y se resuelve invitar a lo vecinos y colonos para el 16 de octubre a una reunión para levantar la lista de suscripciones con lo que se pensaba obtener 2183 pesos para marzo del año 1893, en virtud de que los campesinos solo podían hacer efectivas sus donaciones recién en esa fecha39.

Con fecha 5 de noviembre se decide llamar a concurso de precios para la obra, o "subasta de albañilería" como se lee en el Acta, recibiéndose solo la oferta del constructor Gilet, la cual es aceptada el 20 de ese mismo mes y encomendándose a este mismo la dirección de los trabajos de carpintería.

En torno a la construcción del templo, dos problemas emergen en la lectura de las Actas: la obra en sí, con sus marchas y contramarchas, y la financiación de los trabajos, íntimamente ligado a los inconvenientes anteriores.

El 20 de noviembre se decide principiar o retomar las obras en base al dinero existente a la par que se hacen las averiguaciones respecto al precio del zinc, la madera y otros materiales relativos al techo.

Pocos días después se paga cal y arena adquirida para la construcción40. Pero el 21 de diciembre se resuelve construir solo la nave central y el cuerpo de la torre, y de ser poca la diferencia, construir el cieloraso de la nave central en ladrillo, cal y arena en lugar de madera.

El 7 de enero de 1893 se señala que dos días mas tarde se deben comenzar la edificación y se reporta la compra de 5000 ladrillos, a la par que se discute el lugar de la casa parroquial.

A fines de ese mes se solicitan presupuestos para la puerta principal y ventanas y se decide la adquisición de las chapas de zinc41.

Tras requerir algunos dibujos para la citada puerta la Cruz de la torre 42 se determina realizar el cieloraso de cal y arena43 y el 27 de abril se solicita presupuesto para hacer encalar en la obra de la Iglesia desde los arcos de la capilla a la altura extrema de paredes de los lados que miran al sur y al oeste44.

Una semana después se abandona la idea del cieloraso y se suprimen la mitad de las ventanas que se rellenan con ladrillos, y en lugar de estos trabajos se opta por finalizar la torre y algunos trabajos menores (puertas laterales templo y puertas y ventanas para la sacristía).

Lo de la torre parece prioritario ya que se decide la compra de 100 mts2 para la cúpula de la misma45.

En ese mismo mes el albañil Vagani ofrece sus trabajos gratuitos para levantar pared divisoria del presbiterio y otras labores menores que no sabemos si se concretan, y en mayo se habían dado comienzo a los trabajos de la encaladura ya que se adquieren cuatro carradas de arena con este objeto y el 5 de julio se decide no hacer el revoque interno46.

A fines del año 1894 se habla de una reunión en el local de la Iglesia, lo que supone algún adelanto47, aunque durante los primeros meses de 1895 aparecen diversas referencias a trabajos por realizarse48.

Ateniente a la financiación de las labores, nos encontramos que el 3 de diciembre de 1982 la de 1982 la Comisión con 2779, 92 pesos efectivos, mas una deuda de 1525 pesos por parte de suscriptores que no habían efectivizado y la promesa de los colonos de firmar pagarés por 2120, dinero no del todo seguro debido a la situación difícil de los hombres de campo49.

A comienzos de 1893, al mismo tiempo que recibe una ayuda de los estancieros Saralegui y Macias de 500 pesos se resuelve insistir en el cobro de la deuda de los suscriptores50.

La respuesta no debe haber sido positiva, y si lo fué, no en las medida de las necesidades ya que el 19 de marzo, el Pbro Colabianchi y otros miembros de la Comisión elevan una solicitud de subsidio al gobernador Caferatta, manifestando:

" ... aunque sus habitantes han contribuido según la medida de sus fuerzas, los recursos allegados por la situación precaria que atraviesa la colonia no han sido lo suficientes a cubrir las últimas partes de la obra"51

En el mes de abril se toma la decisión de levantar una suscripción de 389 pesos para la torre, se reciben maderas en donación de parte del Consejero de la Comisión y 100 pesos por parte del Dr. José Galvez, pero esto no soluciona el problema ya que se decide recabar al tesorero un empréstito de 100 pesos por un año y garantizado con el capital de los miembros de la Comisión, "... en vista de no haber fondos para abonarse las deudas y hacer las conclusiones mas indispensables para la Iglesia..."52.

El préstamo es tomado al 5 % y en orden a poder cumplir con lo pactado se decide visitar a los colonos que aún no habían firmado sus respectivos pagarés53.

En fechas posteriores encontramos pocas referencias al tema económico, salvo una propuesta de revisar los libros de caja entregados por la comisión anterior y un beneficio realizado el 8 de setiembre54.

El 12 de febrero de 1894 se resuelve no contratar el empréstito para revoque interior y otros trabajos que suspenden por falta de fondos y se registra una donación de Mercedes de Iriondo de unos lotes en favor del altar55.

A partir de este momento las Actas reflejarán un profundo conflicto entre el Consejo de la Iglesia y el Capellán designado, fundamentalmente por cuestiones económicas, donde el sacerdote reclama deudas y no aporta comprobantes y los miembros la tratan casi como a un desconocido.

Toda esta situación, es la que quizás explique las palabras del Pbro Cervilla a uno de los miembros de aquella Comisión en el año 1907:

"... era extraño /que/ siendo ellos mas antiguos que yo en la colonia, hubiera permanecido el Templo en el lamentable estado que la hallé ..."56

La Capellanía de San Justo

Habrá llamado la atención que a los sacerdotes que atendían a San Justo desde otras localidades se los denominará Capellanes y a sus sedes, Capellanías.

Esta parece ser una característica propia de Santa Fe, que tiene su explicación en las particulares circunstancias que atravesaba nuestra provincia en las últimas décadas del siglo pasado.

Oportunamente hemos analizado esta situación, señalando:

"El crecimiento de la población y la estabilización de los numerosos pueblos y colonias, y a la par la construcción de iglesias o capillas por parte de los vecinos en dichos asentamientos, fue generando en los mismos pobladores el deseo de una atención más particularizada.

Esto que hemos denominado "el clamor de los pueblos", era imposible de corresponder desde los antiguos curatos en que estaba dividida la Provincia de Santa Fe.

La dinámica social y económica que vivía la región requería, en vistas al cuidado pastoral, una división de las viejas jurisdicciones y la consecuente creación de viceparroquias, lo cual no se llevará a cabo, como ya hemos señalado, hasta el episcopado de Mons. Juan A. Boneo.

Mons. José María Gelabert y Crespo, en una praxis que se repite en Entre Ríos, creará en lugar de parroquias, capellanías, que no son sino "iglesias no parroquiales".

El papel asignado por el obispo del Paraná a estas capellanías supera con creces lo que la legislación canónica de aquel tiempo permitía, ya que si bien debían guardarse de hacer la menor cosa contraria a los derechos parroquiales, en la práctica funcionaban como si fuesen parroquias, ya que los capellanes por lo general se comunicaban directamente con el Obispo, obviando al párroco, llevaban registros propios de los sacramentos administrados y usufructuaban de los beneficios que éstas producían.

Esta situación motivará protestas de parte del mismo gobierno nacional, que considera que la provisión de los curatos no se realiza de acuerdo con el Patronato Nacional, e incluso de algunos párrocos afectados en sus derechos.

La explicación de este particular funcionamiento, a nuestro juicio, está dado por la imposibilidad de parte del Obispo de llenar los requisitos impuestos por el Patronato Nacional y debido a la escasez de clero propio o "nacional", que lo llevaba a aceptar sacerdotes europeos, los cuales muchas veces carecían de la idoneidad suficiente y que gracias a esta figura canónica podían ser removidos fácilmente, procedimiento que no era posible en el caso de los párrocos"57

También San Justo, tras depender de tantas jurisdicciones eclesiásticas, alcanza el rango de Capellanía lo cual permitiría una mejor atención de los fieles.

El decreto de erección está fechado el 23 de febrero de 1895 y se le da como jurisdicción las colonias Ramayón, Escalada, Campos de Saralegui y Tres Reyes58, aunque la presencia del Capellán Antonio Iglesias, quien con anterioridad se había desempeñado como Párroco en de La Paz (Entre Ríos)59, data de noviembre de 1894.

Así abre el Libro de Bautismos el día 16 de noviembre, ocasión en que administra dicho sacramento a Dionisio Giordano60 y el 25 de ese mismo mes participa de una reunión con el Consejo de Iglesia, en la cual se resuelve levantar una suscripción entre los vecinos para su sostenimiento. En esta ocasión se determina que el Capellán presida una Comisión destinada a reclamar fondos recaudados en un bazar a beneficio del templo varios meses antes y a adquirir diversos útiles para el Culto ya que no había "... con que poder celebrar el Santo sacrificio de la Misa"61.

A partir del mes de junio la situación comienza a tensarse entre el Capellán y la comunidad de San Justo, ya que acusa a los propietarios y colonos vecinos de la capilla San Roque de haberse dejado convencer por personas poco adictas a la Iglesia de no escriturar dicha propiedad a favor del Obispado62.

En la Comisión de Iglesia el 9 de junio se suscita una discusión por los fondos que le habían adelantado al Capellán y el 12 de setiembre se le exige que rinda cuentas de los gastos realizados con los documentos pertinentes, a la par que se le rechaza la moción para otra ocasión, de solicitar a la familia Iriondo la escrituración del terreno y edificio del templo.

El sacerdote no presenta documentación en regla y pretende que sea válida, siendo desestimada de plano por la Comisión, y en la expresión "este Señor" contenida en el Acta respectiva se infiere el clima de la reunión.

La última sesión de la que dan cuenta las Actas no registra la participación del Capellán y en ella se hacen fuertes acusaciones contra el Pbro Iglesias63.

De los meses posteriores no hay ninguna información, pero con fecha 31 de diciembre el Ministro de gobierno de la Provincia comunica al Vicario General de Obispado que el Pbro Antonio Iglesias está detenido en la cárcel pública de Santa Fe, bajo la acusación de un delito que afectaba la moral64 y esto al menos desde comienzo de ese mes ya que con fecha 12 firmaba el Inventario en la Penitenciaría65.

La lectura del Inventario atemperaría el juicio sobre los malos manejos económicos del Capellán ya que si se carecían de los elementos de Culto, en verdad los proveyó convenientemente como se puede observar en el registro de casi seis páginas.

Ciertamente que el delito cometido debe haber sido grave ya que a posteriori el sacerdote no aparece mas ejerciendo el ministerio, al menos en nuestra provincia, pero también hay que señalar que el comportamiento de la Comisión de Iglesia tiene sus sombras.

Tras unos meses de atención pastoral del franciscano Fermín Crovella, la Curia envía al Pbro Manuel Córdoba quien el 9 de abril de 1896 escribe en el Libro I de Bautismos:

"En esta fecha recibí esta Parroquia /sic/ y su jurisdicción"66

El Pbro Córdoba permanecerá al frente de la Capellanía hasta el 30 de setiembre de ese año, fecha en que se retira67 y la comunidad será atendida nuevamente desde Angeloni por el Pbro Milessi.

NOTAS

  1. Cfr. ACSC. Acta fundación Reducción.
  2. GARCIA DE GOMEZ, Raquel. San Justo. Su historia. 1868-1988, pgs. 11 y 47.
  3. Cfr. Nuestro trabajo. La inmigración y su impacto sobre las estructuras eclesiásticas santafesinas (1856-1898) Archivum XVI, pg. 153 y ss.
  4. AASFVC. Libro de Bautismos de Emilia.
  5. WILKENS. Las Colonias, pg. 115.
  6. AAP. Correspondencia Oficial, II, pg. 78 AASFVC. Caja Cayastacito. Vecinos al Obispo, junio de 1872.
  7. Cfr. Memoria del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, 1889, pg. 271.
  8. AGPSF. Tm 83, Gobierno, Vecinos al Gobernador, 25 de junio de 1885.
  9. AASFVC. Caja Emilia. Juez de paz de Emilia y San Justo al Obispo, 10 de noviembre de 1872.
  10. AAP. Correspondencia Oficial, II, pg. 196.
  11. AASFVC. Caja Emilia. Santiago Lanteri y otros al Obispo, 1881.
  12. AASFVC. Libro de Bautismo de Emilia, I.
  13. Ibidem nota 5, Cuadro 3.
  14. Ibidem nota 3.
  15. AAP. Libro I de prescrito y facultades especiales. Nombramiento del Pbro Castronuovo.
  16. AAP. Libro II de rescripto, pg. 236
  17. Ibidem ant. pg.238.
  18. Idem, pg. 239.
  19. AAP. Libro II de Correspondencia con los Curas y otras autoridades subalternas, pg. 255 y Libro de Títulos y Ordenes II, pg. 154.
  20. Cfr. Memoria presentada por el Ministro de Gobierno, Justicia y Culto a la Cámara local, 1888, pg. LX.
  21. Cfr. AASFVC. Libro I de Defunciones (de las colonias Emilia, Cayastacito, San Justo, etc).
  22. Ibidem ant., pg. 21 y nota 2, pg. 84.
  23. AASFVC. Caja San Justo. Nota de Francisco Angeloni al Cgno P. Galloso, 4 de noviembre de 1889.
  24. AGN. Cédulas censales 1895.
  25. AAP. Correspondencia Oficial, pg. 283.
  26. APSJ. Libro I de Bautismos Angeloni, pgs. 1 y ss.
  27. Ibidem ant., pgs. 7 al 10.
  28. AAP. Libro Títulos y Ordenes, pg. 169.
  29. AASFVC. Sacerdotes no admitidos, 1898.
  30. Cfr. APSJ. Libro de Actas Comisión de Iglesia. Actas pg. 4 y 7.
  31. Cfr. APSJ. Suplemento de las partidas de Bautismos del Libro I de Bautismos de Angeloni.
  32. Se registran bautismos los días 13, 16, 19 y 29 de junio y 3, 9, 10 y 16 de julio.
  33. APSJ. Libro de Caja de la Comisión constructora del Templo de la colonia San Justo, 1892.
  34. Ibidem nota 30, pg. 1.
  35. Cfr. Libro de Actas y AGPSF, Tm 175, Gobierno, Expedientes 1893.
  36. AASFVC. Gobierno. Nota de Manuel Galvez al Vicario Gral de Paraná, 6 de abril de 1896.
  37. Cfr. Decreto del 19 de diciembre de 1898.
  38. AGPSF. Gobierno, Notas 1890.
  39. Cfr. Acta 1, pg. 1.
  40. Ibidem, pg. 3.
  41. Idem, 27 de enero de 1893.
  42. Id., 16 de febrero de 1895.
  43. Id., 3 de abril de 1893.
  44. Id., 23 de abril de 1893.
  45. Id., 1ro de abril de 1893.
  46. Id., Actas del 19 de abril, 5 de mayo y 5 de julio.
  47. Id., 25 de noviembre de 1894.
  48. Id., Actas del 12 y 25 de febrero de 1895.
  49. Id., 3 de diciembre de 1892.
  50. Id., 27 de enero de 1893.
  51. AGPSF. Gobierno, Tm 175, Exp. 1898.
  52. Ibidem nota 50, actas del 19 de abril y del 13 de junio.
  53. Idem, 5 de julio.
  54. Id., 25 de noviembre de 1894.
  55. Id., 25 de febrero de 1895.
  56. AASFVC. Caja San Justo. Pbro Cervilla al Obispo, 14 de agosto de 1907.
  57. Ibidem nota 3.
  58. AAP. Libro de Títulos y Ordenes, pg. 179.
  59. AAP. Libro de Títulos y Ordenes, pg. 172.
  60. APSJ. Libro I de Bautismos.
  61. Ibidem nota 30, acta del 25 de noviembre de 1894 y AASFVC. Caja San Justo nota del Capellán al Vicario Gral, 12 de diciembre 1895.
  62. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Iglesia al Cgno J. Viñas, 10 de agosto de 1895.
  63. Ibidem nota 30, Acta del 7 de octubre de 1895.
  64. AASFVC. Ministerio Gobierno I, Nota del Ministro Alcaer al Vicario General, 30 de diciembre de 1895.
  65. AASFVC. Caja San Justo. Nota del Pbro Iglesias al Vicario General Pantaleón Galloso, 12 de diciembre de 1895.
  66. APSJ. Libro I de Bautismos, pg. 161.
  67. Ibidem ant., pg. 473.

CONCLUSIÓN

La erección canónica de la Parroquia de San Justo en el Departamento homónimo de la Provincia de Santa Fe se enmarca en el proyecto pastoral de Mons. Juan Agustín Boneo, quien con el Decreto de erección de Parroquias del 3 de diciembre de 1898 pone fín a una etapa en la cual había dominado cierta flexibilidad en las estructuras pastorales debido a la profundidad de los cambios que vivía esta provincia.

Sin embargo esta decisión no vino a solucionar todos los problemas atinentes a la vida de las comunidades, y en el caso que nos ocupa podemos observar que en los primeros años hubo varios cambios de Párrocos, los problemas a la hora de subvenir a los Curas y la extensión del Curato que complicaba la atención pastoral de los mas alejados.

A contrario de lo que se pensaba entonces, la creación de una Parroquia no solucionaba ni por sí ni de inmediato las dificultades, las cuales a veces eran de larga data y en el caso de San Justo la historia anterior era bastante pobre respecto a la atención pastoral.

De todos modos, a partir del Curato del Pbro Cervilla comienza a consolidarse la actividad pastoral, y si bien no faltan conflictos, comienza a vislumbrarse la consolidación de la Parroquia lo que se hará definitiva en la década siguiente ya bajo el Curato del Pbro Bonnin.

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVOS

AAP: Arzobispado Paraná

AASFVC: Arzobispado Santa Fe de la Vera Cruz.

APSJ: Parroquia San Justo

COLECCIONES

BEDSF: Boletín Eclesiástico Diocesis de Santa Fe.

 

Pbro. Edgar Gabriel Stoffel

estoffel[arroba]ucsf.edu.ar

Santa Fe, 1998

 

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